Historia

El acta perdida

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Lunes 5 de octubre de 2026

El 28 de septiembre de 1821, un día después de la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México, la Soberana Junta Provisional Gubernativa firmó el Acta de Independencia del Imperio Mexicano.

El documento fue redactado en Palacio Nacional y se hicieron dos ejemplares originales.

Uno quedó destinado al recinto legislativo, donde permaneció durante décadas.

Sin embargo, desapareció en el incendio que destruyó el antiguo recinto del Congreso en 1909.

El otro tuvo una historia mucho más complicada. Hacia 1830 fue sustraído y vendido a un viajero. A partir de entonces pasó por distintas manos y llegó incluso a formar parte de la colección de Maximiliano de Habsburgo.

Después del Segundo Imperio siguió circulando por Europa hasta terminar en manos de coleccionistas y bibliófilos mexicanos.

Finalmente, el documento llegó a la familia de Florencio Gavito Bustillo, quien dejó establecido que debía regresar al Estado mexicano.

El 21 de noviembre de 1961, su hijo Florencio Gavito Jáuregui entregó el Acta al presidente Adolfo López Mateos.

Después de comprobarse su autenticidad, pasó a resguardo del Archivo General de la Nación, donde permanece actualmente.

Y hay un detalle que también vale la pena recordar: el documento no se llamó originalmente simplemente Acta de Independencia de México.

Su nombre oficial es Acta de Independencia del Imperio Mexicano, reflejo de la forma de gobierno que se planteaba para la nueva nación en aquel momento.

Hoy, aquel documento que sobrevivió a incendios, robos, ventas y viajes entre continentes se encuentra bajo condiciones especiales de conservación en el Archivo General de la Nación.

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