Religión

¿EN QUÉ PARTE DE LA BIBLIA DICE ESO?

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Domingo 4 de octubre de 2026

El problema de convertir una pregunta legítima en un criterio absoluto

Una de las preguntas más frecuentes cuando se habla de religión es: «¿Y eso en qué parte de la Biblia dice?»

La pregunta, en sí misma, no tiene nada de malo. Todo cristiano puede legítimamente preguntar cuál es el fundamento bíblico de una doctrina.

El problema comienza cuando la frase se convierte en una regla absoluta: «Si no existe un versículo que ordene eso literalmente, entonces ningún cristiano está obligado a hacerlo.»

Y este problema no se encuentra solamente entre protestantes. También muchos católicos razonan de esa manera.

Por ejemplo: «¿Dónde dice la Biblia que tenga que ir a Misa todos los domingos?», «¿Dónde dice la Biblia que no pueda comer carne determinado viernes?», «¿Dónde dice la Biblia que tenga que ayunar ese día?», «¿Dónde dice la Biblia que esa fiesta sea de precepto?»

Pero esa forma de plantear la cuestión parte de una idea equivocada sobre la autoridad de la Iglesia.

  1. No todo precepto eclesiástico necesita aparecer literalmente en la Biblia

Cristo no dejó simplemente un libro para que cada cristiano determinase individualmente todas las normas de la vida eclesial. Fundó una Iglesia y confió autoridad a sus Apóstoles.

A Pedro le dice: «A ti te daré las llaves del Reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos.» (Mateo 16,19)

Y a los discípulos: «El que a vosotros oye, a mí me oye.» (Lucas 10,16)

Por eso existe una diferencia entre la ley divina, que procede de Dios, y las determinaciones eclesiásticas, mediante las cuales la Iglesia regula concretamente la vida de los fieles.

  1. La obligación dominical es un buen ejemplo

El Nuevo Testamento manifiesta la importancia del primer día de la semana en la vida de la comunidad cristiana.

Cristo resucita ese día; los discípulos se reúnen; Hechos 20,7 menciona a los cristianos congregados para la fracción del pan.

Pero no encontraremos un versículo que diga literalmente: «Todos los católicos deberán asistir a Misa todos los domingos bajo las condiciones que posteriormente establecerá el Derecho Canónico.» Naturalmente que no.

La Iglesia posee autoridad para determinar jurídicamente cómo debe cumplirse ese deber de culto.

Actualmente, el canon 1247 establece que los fieles tienen obligación de participar en la Misa los domingos y demás fiestas de precepto.

Por tanto, responder: «Yo no voy porque la Biblia no dice literalmente que tenga que ir a Misa cada domingo» no constituye un argumento suficiente para un católico.

La cuestión correcta sería: ¿Tiene la Iglesia autoridad para establecer este precepto? Y la respuesta católica es sí.

  1. Lo mismo sucede con el ayuno y la abstinencia

A veces se escucha: «¿Dónde dice Jesús que el viernes no se puede comer carne?»

Pero nuevamente se confunden dos cosas distintas. Cristo sí enseña la realidad del ayuno y de la penitencia: «Cuando ayunéis…» (Mateo 6,16)

No dice «si algún día deciden ayunar», sino que presupone que sus discípulos practicarán el ayuno.

Lo que la Escritura no hace es fijar para todos los siglos cada calendario penitencial, cada alimento del que debe abstenerse el cristiano o cada edad jurídica de obligación. Eso pertenece a la disciplina de la Iglesia.

El Código de Derecho Canónico establece que todos los viernes del año y el tiempo de Cuaresma son días o tiempos penitenciales; prescribe la abstinencia de carne en los viernes conforme a las normas aplicables y el ayuno y abstinencia el Miércoles de Ceniza y Viernes Santo. También permite que las conferencias episcopales determinen con mayor precisión su observancia o establezcan determinadas sustituciones.

Así que preguntar: «¿En qué versículo dice que no coma carne?» no resuelve la cuestión. La Biblia enseña la penitencia. La Iglesia determina legítimamente una forma común de practicarla.

  1. La autoridad de la Iglesia no compite con la Biblia

Aquí aparece otro error frecuente. Algunas personas imaginan que existen solamente dos posibilidades: o lo manda directamente un versículo, o es una invención humana sin autoridad.

Pero el catolicismo nunca ha entendido así la vida cristiana. San Pablo manda: «Así que, hermanos, estad firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido, sea por palabra, sea por carta nuestra.» (2 Tesalonicenses 2,15)

Y también: «Os alabo porque en todo os acordáis de mí y conserváis las tradiciones tal como os las transmití.» (1 Corintios 11,2)

La Iglesia no adquiere autoridad contra la Escritura. La doctrina católica sostiene que esa autoridad pertenece a la misma estructura de la Iglesia fundada por Cristo.

  1. Incluso muchas doctrinas cristianas no aparecen formuladas literalmente

Preguntemos: ¿En qué versículo aparece la palabra «Trinidad»?, ¿Dónde encontramos literalmente la fórmula cristológica «una Persona y dos naturalezas»,¿Dónde dice la Biblia: «El Nuevo Testamento contiene exactamente estos veintisiete libros»? No existe un versículo semejante.

Sin embargo, eso no significa que la Trinidad, la doctrina cristológica o el canon bíblico carezcan de fundamento.

Una doctrina puede encontrarse contenida en la Revelación aunque su formulación técnica posterior no aparezca palabra por palabra en el texto bíblico.

  1. La Biblia tampoco enseña que cada cristiano pueda ser su propio legislador e intérprete definitivo

En Hechos 8, Felipe pregunta al eunuco: «¿Entiendes lo que lees?» Y este responde: «¿Cómo podré, si alguno no me enseñare?» (Hechos 8,30-31)

San Pedro advierte además que algunos deformaban las cartas de san Pablo y «las otras Escrituras». (2 Pedro 3,16). Por tanto, poseer un texto bíblico no elimina automáticamente el problema de la interpretación.

  1. Incluso el canon de la Biblia demuestra el problema

Cuando alguien afirma: «Sólo aceptaré aquello que esté escrito en la Biblia», surge inmediatamente otra pregunta: ¿Cómo sabe cuáles libros constituyen la Biblia?

Ningún libro inspirado contiene al final una lista diciendo: «Estos son exactamente los 27 libros inspirados del Nuevo Testamento.»

El canon fue reconocido, recibido y transmitido históricamente por la Iglesia. Por eso resulta insuficiente tratar la Biblia como si hubiese descendido del cielo ya encuadernada, con índice y tabla de contenidos.

Entonces, ¿está mal preguntar «en qué parte de la Biblia dice eso»? No. Es una excelente pregunta cuando significa: «¿Cuál es el fundamento bíblico de esta doctrina?»

Se convierte en un problema cuando significa: «Si no encuentro un versículo que diga exactamente estas palabras, nadie puede enseñarme ni mandarme nada.»Y ese error puede cometerlo tanto un protestante como un católico.

Especialmente para un católico, no tiene sentido profesar que Cristo fundó una Iglesia con autoridad y después responder ante cada precepto: «Yo sólo obedeceré si me muestras un versículo.»

La pregunta completa debería ser: ¿Esto procede de la Revelación?, ¿Es una doctrina apostólica?, ¿O es una legítima disposición de la autoridad de la Iglesia?

Porque no es lo mismo afirmar una verdad revelada que determinar jurídicamente cómo, cuándo y de qué manera debe observarse concretamente un deber cristiano.

La Escritura manda la penitencia. La Iglesia puede determinar días penitenciales.

La Escritura muestra la importancia del culto de la comunidad cristiana. La Iglesia puede determinar jurídicamente el precepto dominical.

La Escritura contiene la Revelación divina. Y la misma Escritura nos presenta una Iglesia que enseña, gobierna y transmite la fe.

La verdadera pregunta católica no es solamente «¿dónde está escrito?», sino también «¿con qué autoridad ha sido establecido?».

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