El primer periódico de México


Sábado 3 de octubre de 2026
El 1 de enero de 1722, en plena época virreinal, comenzó a circular en la Ciudad de México la Gazeta de México y noticias de Nueva España, considerada el primer periódico que apareció de manera regular en territorio mexicano.
Su fundador fue Juan Ignacio María de Castorena Ursúa y Goyeneche, sacerdote, teólogo y posteriormente obispo de Yucatán.
Castorena decidió reunir en una publicación periódica las noticias que circulaban por la Nueva España y de otros lugares del mundo.
La Gazeta se publicaba cada mes y sus páginas hablaban de mucho más que de acontecimientos políticos. Incluía noticias religiosas, comerciales, sociales, marítimas y económicas, además de acontecimientos ocurridos en ciudades como México, Veracruz, Puebla, Guadalajara, Zacatecas y Acapulco. También llegaban noticias de lugares tan lejanos como Madrid, Roma, París, La Habana y Manila.
Y aquí viene un detalle que nos conecta con nuestra historia de la imprenta: aquellos primeros ejemplares fueron impresos en la imprenta de los herederos de la viuda de Miguel de Ribera Calderón, ubicada en el Empedradillo, frente a la Plaza del Marqués. Es decir, el primer periódico mexicano nació en una imprenta de la Ciudad de México que ya tenía una larga tradición detrás.
La primera etapa de la Gazeta fue breve. Castorena publicó solamente seis números, entre enero y junio de 1722. No se sabe con absoluta certeza por qué dejó de publicarse.

Pero la idea no desapareció. Seis años después, en 1728, apareció una segunda Gazeta de México, esta vez bajo la dirección de Juan Francisco Sahagún de Arévalo.
Y en 1784 comenzó una tercera etapa, dirigida por Manuel Antonio Valdés, que continuó hasta 1809.
Así que cuando pensamos en los periódicos mexicanos, la historia no comenzó con los grandes diarios del siglo XIX.
Comenzó mucho antes, cuando las noticias todavía viajaban lentamente y una hoja impresa podía convertirse en la manera más rápida de saber qué estaba ocurriendo en la Nueva España.
Hace más de tres siglos, alguien en la Ciudad de México podía recibir un pequeño ejemplar impreso y descubrir qué había ocurrido en Veracruz, qué embarcación había llegado a Acapulco, qué acontecimiento religioso se había celebrado o qué noticias llegaban desde Europa.
