Ramírez Marín propone cerrar vacío legal contra explotación de menores


Jueves 24 de septiembre de 2026
El Senador Jorge Carlos Ramírez Marín presentó una iniciativa para fortalecer la protección de niños y adolescentes utilizados para pedir limosna y evitar que la carga de demostrar amenazas o coacción recaiga sobre las víctimas.
“No hay reforma que le devuelva a nadie los años que pasó entre coches, en lugar de pasarlos entre compañeros en la escuela”, advirtió el legislador federal al solicitar al Senado una respuesta rápida.
“Una niña que pide dinero entre los automóviles de un crucero no necesariamente llegó ahí por decisión propia. Detrás puede existir un adulto que vigila, controla y obtiene un beneficio”, con esta imagen, el Senador por Yucatán Jorge Carlos Ramírez Marín presentó una iniciativa para reforzar la legislación contra la explotación de menores mediante la mendicidad.
La propuesta busca modificar el tratamiento previsto en el artículo 24 de la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas, que sanciona la explotación de la mendicidad ajena.
Ramírez Marín señaló que actualmente existe un problema para acreditar estos casos, pues la legislación exige demostrar elementos como la amenaza, el uso de la fuerza u otras formas de coacción y, cuestionó: ¿Cómo puede una niña de nueve o 15 años demostrar que pide limosna bajo amenaza?
El legislador federal propuso corregir esta situación para que, cuando las víctimas sean menores de edad, reciban una protección semejante a la establecida para menores víctimas de explotación sexual y no recaiga sobre ellas la carga de acreditar la amenaza o coacción.
3.7 millones de menores en trabajo infantil
Desde la tribuna del Senado de la República, Ramírez Marín dimensionó el problema al señalar que 3.7 millones de niños y adolescentes se encuentran en situación de trabajo infantil en México.
“Esa niña no vota, esa niña no sabe que existe el Senado, sólo nos tiene a nosotros para resolver esta situación”, expresó.
El Senador pidió sensibilidad y rapidez en el análisis de la iniciativa, al considerar que cada día que transcurre puede significar una parte irrecuperable de la infancia de las víctimas.
“La infancia no se recupera. No hay reforma que le devuelva a nadie los años que pasó entre coches, en lugar de pasarlos entre compañeros en la escuela”, sostuvo.
La iniciativa plantea así una premisa sencilla: cuando se trata de proteger a un niño de la explotación, corresponde al Estado fortalecer las herramientas para perseguir a quienes se benefician de su vulnerabilidad, no exigir a los menores una prueba que difícilmente pueden aportar.
