OKTOBERFEST: LA BODA REAL QUE TERMINÓ CONVIRTIÉNDOSE EN LA FIESTA DE CERVEZA MÁS FAMOSA DEL MUNDO


Martes 22 de septiembre de 2026
LO QUE COMENZÓ COMO UNA BODA EN 1810 TERMINÓ CONQUISTANDO AL PLANETA
Millones de personas. Toneladas de cerveza. Grandes jarras, música, comida tradicional, trajes bávaros y carpas capaces de recibir a miles de visitantes.
Hoy, cuando alguien escucha la palabra Oktoberfest, probablemente piensa inmediatamente en cerveza. Pero la historia comenzó de una manera muy diferente.
No nació como un festival cervecero. No fue creado por una marca de cerveza. Y ni siquiera comenzó en octubre.
Su origen se encuentra en Múnich, Baviera, en 1810, cuando una boda real terminó dando nacimiento a una tradición que, más de dos siglos después, continúa siendo uno de los acontecimientos populares más famosos de Alemania.
UNA BODA QUE CAMBIÓ LA HISTORIA
El 12 de octubre de 1810, el príncipe heredero Luis de Baviera, futuro rey Luis I, contrajo matrimonio con la princesa Teresa de Sajonia-Hildburghausen. Para celebrar el acontecimiento, las autoridades organizaron una gran fiesta pública.
La celebración tuvo lugar en unos terrenos situados frente a las puertas de Múnich. La zona fue bautizada posteriormente como Theresienwiese, en honor a la princesa Teresa. Y hubo una decisión que cambiaría la historia.
La celebración gustó tanto que se decidió repetirla al año siguiente. Así comenzó una tradición.
ANTES QUE CERVEZA, HUBO CABALLOS
Uno de los elementos centrales de la primera celebración no fueron las grandes jarras de cerveza. Fueron las carreras de caballos.
El éxito de aquel acontecimiento hizo que la celebración se repitiera en 1811, incorporando actividades agrícolas y otras atracciones. Con el paso de las décadas, la fiesta fue creciendo y transformándose.
Las carreras terminaron desapareciendo como elemento principal y fueron tomando protagonismo las atracciones, la gastronomía, la música y, naturalmente, la cerveza.

¿CUÁNDO SE CONVIRTIÓ EN UNA FIESTA DE CERVEZA?
Aquí está una de las grandes transformaciones del Oktoberfest. Durante el siglo XIX, la cerveza fue adquiriendo cada vez más importancia dentro de la celebración. Las pequeñas estructuras temporales fueron dando paso a grandes instalaciones.
Las cervecerías de Múnich comenzaron a tener una presencia cada vez más importante y la fiesta terminó convirtiéndose en un enorme escaparate de la tradición cervecera bávara.
Hoy, el Oktoberfest está profundamente asociado a la cerveza, pero su identidad es mucho más amplia: gastronomía, música, cultura bávara, atracciones y tradición popular.
¿POR QUÉ SE LLAMA OKTOBERFEST SI CASI TODO OCURRE EN SEPTIEMBRE?
Esta es probablemente la pregunta más famosa. El nombre significa literalmente “fiesta de octubre”, pero la mayor parte del festival moderno se desarrolla durante septiembre.
¿La razón?
Con el paso del tiempo, los organizadores fueron adelantando el comienzo de la celebración para aprovechar mejor las condiciones climáticas de finales del verano. La tradición mantuvo el nombre.
Por eso, aunque se llame Oktoberfest, la fiesta principal suele comenzar en septiembre y terminar durante los primeros días de octubre.
LA CERVEZA DEL OKTOBERFEST NO ES CUALQUIER CERVEZA
Existe otra confusión frecuente: pensar que cualquier cerveza alemana puede considerarse oficialmente cerveza del Oktoberfest. No es así.
En el festival de Múnich participan las cervecerías tradicionales autorizadas que cumplen con los requisitos establecidos para servir allí.
Además, la cerveza tradicionalmente asociada al festival es la Festbier, una lager relativamente clara, dorada y de mayor graduación que muchas lagers cotidianas, diseñada para beberse en grandes jarras durante la celebración.
Históricamente, el estilo servido en Oktoberfest fue evolucionando. Durante buena parte del siglo XX predominó una cerveza más oscura y maltosa conocida como Märzen, mientras que la Festbier se convirtió posteriormente en el estilo predominante del festival de Múnich.

LA FAMOSA “MASS”
Si alguna vez has visto imágenes del Oktoberfest, probablemente hayas visto esas enormes jarras de cerveza.
Se llaman Maß, una unidad tradicional equivalente a aproximadamente un litro. No es simplemente una jarra grande. Forma parte de la imagen característica del festival.
El sonido de cientos de jarras chocando, las mesas llenas y las enormes carpas crean una escena que terminó convirtiéndose en una de las postales más reconocibles de la cultura cervecera mundial.
LAS GRANDES CARPAS
Cuando hablamos de Oktoberfest, también hablamos de sus enormes Festzelte, las carpas o pabellones del festival. Pero llamarlas simplemente “carpas” puede quedarse corto.
Algunas tienen capacidad para miles de personas y funcionan como auténticos salones gigantescos de celebración.
Dentro hay música, comida, cerveza y largas mesas compartidas. Cada espacio posee su propia personalidad, decoración y tradición.
LA COMIDA TAMBIÉN ES PROTAGONISTA
Sería imposible entender el Oktoberfest solamente desde la cerveza. La gastronomía bávara ocupa un lugar fundamental.
Aparecen platos como Bratwurst, Weißwurst, pretzels gigantes, Schweinshaxe —codillo de cerdo—, pollo asado, chucrut y otras especialidades regionales.
La combinación de cerveza, comida abundante y música convirtió al festival en mucho más que una feria cervecera.
MÚSICA, TRAJES Y TRADICIÓN
El Oktoberfest también ayudó a popularizar internacionalmente ciertos elementos de la cultura bávara.
El Lederhosen, tradicionalmente asociado a la vestimenta masculina alpina, y el Dirndl, vestido tradicional femenino, se convirtieron en símbolos visuales del festival.
A esto se suma la música de bandas tradicionales, los desfiles, las atracciones mecánicas y las celebraciones colectivas.
Pero es importante distinguir entre la cultura bávara real y la versión turística que se ha construido alrededor del festival.
DEL FESTIVAL DE MÚNICH A UN FENÓMENO MUNDIAL
Con el paso del tiempo, la palabra Oktoberfest dejó de representar únicamente al festival de Múnich. La celebración inspiró festivales cerveceros en numerosas ciudades del mundo.
Desde América hasta Asia y Oceanía, comenzaron a aparecer eventos que utilizan el nombre, la estética o parte de las tradiciones del Oktoberfest.
Sin embargo, existe una diferencia fundamental: un festival inspirado en Oktoberfest no es el Oktoberfest original de Múnich. La celebración oficial sigue teniendo su identidad propia y se desarrolla en la Theresienwiese.
EL OKTOBERFEST TAMBIÉN TUVO INTERRUPCIONES
La fiesta no se celebró todos los años de manera ininterrumpida. A lo largo de más de dos siglos hubo períodos en los que fue cancelada, entre ellos años afectados por guerras, epidemias y otras circunstancias extraordinarias.
Eso hace todavía más llamativa su continuidad histórica. La tradición sobrevivió a enormes transformaciones políticas, sociales y económicas.
MÁS QUE UNA FIESTA DE CERVEZA
El Oktoberfest moderno es también un enorme acontecimiento turístico y económico para Múnich. Miles de trabajadores participan en su organización y millones de visitantes llegan desde diferentes países.
Pero su importancia cultural no puede medirse solamente en litros vendidos o cantidad de visitantes. El festival se convirtió en una especie de escenario donde la ciudad presenta al mundo una parte de su identidad bávara.
¿Y POR QUÉ SIGUE SIENDO TAN FAMOSO?
Quizá porque combina varios elementos que funcionan perfectamente juntos. Historia. Cerveza. Comida. Música. Tradición. Espectáculo.
Y, sobre todo, una historia extraordinaria: una celebración organizada para una boda real que terminó convirtiéndose en una tradición de más de dos siglos.
