El secuestro del hijo de Vicente Fernández


Sábado 12 de septiembre de 2026
Durante cuatro meses, Vicente Fernández subía al escenario, cantaba y sonreía ante miles de personas mientras vivía en secreto una de las peores pesadillas de su vida, su hijo mayor estaba secuestrado.
En mayo de 1998, Vicente Fernández Jr. fue interceptado en Jalisco cuando se dirigía desde la zona del rancho familiar Los Tres Potrillos hacia su casa.
Los secuestradores exigieron varios millones de dólares y ordenaron a la familia mantener el caso en silencio.
Vicente padre incluso continuó con sus presentaciones, mientras las negociaciones ocurrían lejos de los reflectores.
Años después se sabría que detrás de los escenarios atravesaba momentos de desesperación y miedo por la vida de su hijo.
Los captores recurrieron a una medida brutal para aumentar la presión: amputaron dos dedos de la mano izquierda de Vicente Jr.
La intención era demostrar a la familia que las amenazas eran reales y obligarla a pagar. El propio Vicente Fernández contó posteriormente que recibió llamadas informándole de las mutilaciones y llegó a considerar la posibilidad de donar parte de sus propios dedos a su hijo.
Vicente Jr. permaneció 121 días en cautiverio. La cantidad exacta entregada nunca fue confirmada oficialmente por Vicente Fernández, aunque reportes periodísticos de la época situaron el rescate alrededor de 3.2 millones de dólares; otras fuentes señalaron que las exigencias iniciales fueron considerablemente mayores.
El periódico Los Angeles Times documentó que el dinero habría sido lanzado desde una avioneta siguiendo instrucciones telefónicas de los secuestradores.
Finalmente, en septiembre de 1998, Vicente Fernández Jr. recuperó la libertad. Volvió profundamente debilitado y con las secuelas físicas de las mutilaciones.
Él mismo ha reconocido años después que una experiencia semejante jamás se olvida, aunque ha procurado verla como una prueba que marcó definitivamente su vida.
Las autoridades posteriormente relacionaron el secuestro con una organización criminal conocida por mutilar dedos de sus víctimas para presionar a sus familias, práctica que dio origen al sobrenombre de “Los Mochadedos”.
Investigaciones posteriores llevaron a la captura de personas vinculadas con bandas que utilizaban ese mismo método.

