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Óscar de la Hoya y la promesa

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Martes 8 de septiembre de 2026

Óscar De La Hoya tenía apenas 17 años cuando su madre, Cecilia, fue diagnosticada con cáncer de mama. Mientras él perseguía el sueño olímpico, ella comenzó una batalla que la familia sabía que podía terminar demasiado pronto.

Antes de morir, Cecilia habló con su hijo sobre Barcelona 1992. Óscar le hizo una promesa: ganaría la medalla de oro para ella.

Cecilia murió en octubre de 1990. Tenía solamente 38 años y faltaban casi dos años para los Juegos. Óscar siguió entrenando.

En Barcelona avanzó hasta la final del peso ligero, donde enfrentó al alemán Marco Rudolph, el mismo hombre que lo había derrotado un año antes en el campeonato mundial amateur. Esta vez ganó

Cuando levantaron su mano, De La Hoya señaló hacia el cielo y después recibió la medalla que había prometido llevar a casa.

Aquella victoria cambió completamente su vida. Después vendrían campeonatos mundiales en seis divisiones, millones de dólares y el apodo de “Golden Boy”.

Pero antes de todo aquello hubo solamente un hijo intentando cumplirle su palabra a su madre.

Para el mundo fue una medalla olímpica. Para Óscar era algo que Cecilia ya no podía recibir con sus manos, pero que él había ganado exactamente para ella.

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