La iglesia que construyó Pedro Infante


Jueves 27 de agosto de 2026
Existe una iglesia en Mazamitla, Jalisco que fue construida gracias a la generosidad de Pedro Infante. La historia que ha trascendido el tiempo, es la siguiente:
Después de un concierto en Michoacán, un sacerdote se acercó a Pedro para preguntarle cuánto le cobraba por presentarse en su pueblo
“Estamos reuniendo fondos para terminar la Parroquia pero alguien como tú podría ayudarnos a lograr la meta”, afirmó el sacerdote.
Pedro respondió que era con su apoderado Antonio Matouk con quien podía entenderse y ponerse de acuerdo en los detalles necesarios para la presentación.
Unos minutos después, Pedro se encontró de nuevo con el sacerdote, quien claramente triste, le comentó que no contaba con la fortuna que Matouk le pedía para que pudiera cantar. Entonces, Pedro le dijo:
“Padre, vaya y dígale a la gente que con mucho gusto iré a cantar para ustedes,. No se preocupe, no le voy a cobrar nada, solo dígame la fecha y la hora y ahí estaré”.
El padre corrió lleno de felicidad de regreso a su pueblo. Curiosamente, Matouk alcanzó a ver esto y le preguntó a Pedro qué pasó.
Al enterarse, Matouk molesto le dijo: ¿Ya ves, Pedro? ¡Por eso no me gusta que me brinques! Porque siempre te convencen de cantar gratis.”
Llegada la fecha, una multitud ESCÉPTICA se presentó en la plaza, dudando si Pedro Infante se presentaría en aquel pueblo humilde, pues aunque el padre, de quien se esperaría no dijera mentiras, lo prometió, la gente dudaba que fuera el ídolo de México.
Pensaban que se trataría de un doble, de un imitador, ¡pero IMPOSIBLE que fuera Pedro Infante!
Entonces se escuchó un mariachi a la distancia. La gente guardó silencio y el mariachi subió al escenario y en eso, un hombre llegó al micrófono y se hizo un silencio espectral de asombro:
“¡Amigos míos, el día de hoy, yo no he venido a cobrarles nada! Al contrario, vengo a ofrecer para ustedes mi actuación con la esperanza de que mis canciones sean de su agrado, para que nos ayuden a cooperar y así, terminar nuestra Parroquia y nos quede muy bonita”.
La gente se volvió loca. Gritaron, aplaudieron, y solo porque Pedro lo pidió, la gente dio hasta lo que no tenía y la meta se alcanzó con creces.
Como dato curioso, Pedro Infante pagó de su bolsa todos los gastos del mariachi y la logística, y aunque esa noche Pedro no ganó ni un peso, se ganó el cariño y gratitud eterna de dicho pueblo por su gran corazón.
Así era Pedro Infante…


