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Vicente Saldívar, el Zurdo que conquistó el mundo

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Sábado 15 de agosto de 2026

Vicente Samuel Saldívar García nació el 3 de mayo de 1943 en uno de los barrios humildes de la Ciudad de México.

Fue el séptimo de siete hijos y desde muy joven mostró un temperamento inquieto.

Las peleas callejeras y los enfrentamientos en la escuela llevaron a su padre a buscar una manera de encauzar aquella energía, encontrando en el boxeo el camino ideal.

Bajo la enseñanza del experimentado entrenador José Moreno, Saldívar comenzó a formarse como boxeador.

Su condición de zurdo, su extraordinaria resistencia y su capacidad para combinar técnica y agresividad lo convirtieron en un peleador diferente.

Podía boxear a distancia, intercambiar golpes y castigar duramente al cuerpo de sus adversarios.

Su condición física era excepcional y llegó a conseguir siete victorias por nocaut después del séptimo asalto.

Debutó profesionalmente en 1961 y, después de construir una destacada trayectoria, llegó la gran oportunidad de su carrera.

El 26 de septiembre de 1964 enfrentó al reconocido Ultiminio Ramos por el campeonato mundial de peso pluma.

En una intensa batalla celebrada en el Toreo de Cuatro Caminos, Saldívar se impuso después de doce asaltos y se convirtió en campeón mundial.

A partir de entonces comenzó una de las etapas más brillantes de su carrera. Saldívar conquistó y defendió los principales títulos mundiales de su división, convirtiéndose en una figura dominante del peso pluma.

Su reinado unificado se prolongó durante años y realizó numerosas defensas exitosas, dejando una marca que todavía lo coloca entre los mejores peleadores que ha tenido esa categoría.

Uno de los momentos más memorables ocurrió el 14 de octubre de 1967, cuando enfrentó a Howard Winstone en el Estadio Azteca ante una multitud extraordinaria.

Después de noquear a su rival, Saldívar sorprendió al mundo del boxeo al anunciar su retiro. Nadie esperaba que aquel combate fuera el último capítulo de su primera etapa como campeón.

Pero el “Zurdo de Oro” todavía tenía algo que decir. Contra todo pronóstico regresó a los cuadriláteros y el 17 de noviembre de 1969 derrotó al cubano José Legrá en Los Ángeles, California.

Su regreso lo llevó nuevamente a disputar el campeonato mundial y el 9 de mayo de 1970 recuperó la corona al derrotar por decisión al francés Johnny Famechon en Roma, Italia.

Sin embargo, su segundo reinado sería breve. El 11 de diciembre de 1970 perdió el campeonato ante el japonés Kuniaki Shibata, quien lo derrotó en el duodécimo asalto en Tijuana, Baja California.

Saldívar continuó boxeando durante algunos años más y finalmente puso punto final a su carrera profesional después de enfrentarse al brasileño Éder Jofre el 29 de noviembre de 1973.

A lo largo de su trayectoria, Vicente Saldívar dejó una huella imborrable en el boxeo mexicano. Fue campeón mundial en dos etapas, un extraordinario peleador zurdo y protagonista de algunas de las noches más importantes de la historia del pugilismo nacional. Incluso llegó a combatir frente a una de las mayores multitudes registradas en la historia del boxeo.

Resulta paradójico que, pese a sus grandes conquistas y a ser considerado por historiadores y especialistas entre los mejores pesos pluma de todos los tiempos, Saldívar nunca alcanzara la misma popularidad entre las masas que otros grandes campeones mexicanos.

Sin embargo, el reconocimiento de los expertos y la historia terminaron colocando su nombre en el lugar que merece.

Vicente Saldívar falleció el 18 de julio de 1985, a los 42 años de edad. Su vida fue breve, pero su legado permanece.

El “Zurdo de Oro” fue un campeón de época, un boxeador extraordinario y uno de los grandes orgullos del boxeo mexicano. Su nombre forma ya parte de la historia.

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