Espectáculos

Brando y Chaplin


Spread the love

Lunes 29 de junio de 2026

Marlon Brando llegó al rodaje dispuesto a obedecer a uno de sus grandes ídolos. Terminó describiéndolo como “el hombre más sádico que había conocido”.

En 1966, Charles Chaplin dirigía La condesa de Hong Kong, una comedia romántica protagonizada por Brando y Sophia Loren. Sería su última película como director y la única de su carrera rodada en color.

Brando admiraba profundamente al creador de Charlot y aceptó trabajar bajo sus órdenes, aunque desconfiaba de su propia capacidad para la comedia.

Creía que Chaplin sabría guiarlo, pero pronto descubrió un método que chocaba con su forma de actuar.

Chaplin no se limitaba a explicar las escenas: interpretaba personalmente cada personaje y pedía a los actores que imitaran sus movimientos, gestos y entonaciones.

Tippi Hedren, también parte del reparto, recordaría aquella técnica como algo fascinante. Brando, en cambio, se sintió tratado como una marioneta y llegó a considerar abandonar la película.

La tensión aumentó por el trato que Chaplin daba a su hijo Sydney, quien actuaba en el filme.

Según contó Brando en sus memorias, el director lo corregía con sarcasmo y lo ridiculizaba delante del equipo.

El enfrentamiento definitivo ocurrió cuando Brando llegó unos quince minutos tarde. Chaplin lo reprendió públicamente y el actor respondió que era una vergüenza para su profesión.

Luego se encerró en su camerino y advirtió que abandonaría el rodaje si no recibía una disculpa. Chaplin terminó disculpándose y Brando permaneció en la producción.

La condesa de Hong Kong se estrenó en 1967 y recibió una acogida decepcionante. El encuentro entre dos de los mayores talentos de la historia del cine, pensado como una colaboración legendaria, terminó convertido en una experiencia amarga.

Brando nunca dejó de reconocer el genio artístico de Chaplin. Pero aquella filmación le enseñó que admirar la obra de alguien no significa necesariamente admirar a la persona que existe detrás de ella.

Deja una respuesta