Religión

EL ABORTO, EL BANQUETE DE SATANÁS


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Miércoles 3 de junio de 2026

Los sacrificios de bebés natos y no natos a los ídolos era la principal abominación de los pueblos paganos cananeos.

“Abyzou” (el raptor de niños) era el demonio causante de los abortos involuntarios.

En la actualidad, nos dice la Teología que esos sacrificios, aunque eran ofrecidos a deidades paganas,a los que complacían era a los ángeles caídos o demonios y, ésto no ha cambiado con los abortos de hoy en día.

Por cada bebé abortado Satanás y todos los demonios se complacen y, lo peor, se fortalecen.

Tambien, afirman los teólogos, que por cada aborto hay un demonio que se libera del Abismo. Esta es la razón de la creciente violencia en naciones y ciudades donde el aborto se ha legalizado; sobre todo en países de larga, nutrida y fuerte tradicion católica; ejemplos: Italia, Francia, España, Irlanda y México.

Ésto es exactamente lo que significa abortar: ofrecer sangre a los demonios de manera indirecta, pero efectiva; e inconsciente, pero total y plena; aún cuando la abortista no sepa la razón espiritual ni la fundamentación teológica.

Y, esa razón espiritual y fundamentación teológica son, en pocas palabras, las siguientes:

Fundamentación y explicación teológica del aborto:

Jesucristo derramó sangre por nuestra salvación. Y, ese sacrificio cruento se renueva en la Misa; claro, de una manera incruenta; pero real y efectiva.

Esto, lo de la renovación del sacrificio es posible y sucede prodigiosa y milagrosamente en la misa en el momento de la epiclesis, en ese instante en el cual el sacerdote impone las manos en el vino y las hostias, y es cuando se realiza la transubstanciación del vino en la Sangre de Jesús para ser ofrecida a Dios Padre.

Bien, el Demonio desea recibir también esa adoración que recibe Dios y, también desea recibir sangre como ofrenda para él, así como la recibe Dios en el Altar.

Y, ¿cuál es esa manera que Satanás, ha ideado para recibir esa adoración y ofrenda? Pues la misa negra: misa que es una parodia de la misa católica y la cual fue instituida por Anton Lavey, fundador de la Iglesia Satánica.

Por esta razón en las misas negras hay sacrificios humanos, preferentemente de recién nacidos. Pues; así como Dios Padre recibe la Santísima Sangre del supremo ser inocente por antonomasia: Jesucristo; de la misma manera, Satanás desea recibir sangre, también de seres inocentes y, esa sangre ideal es la de los bebés.

Y, si bien es cierto que un aborto no se realiza en un templo o ritual satánico, al final, para Luzbel es lo mismo. Pues es un asesinato de la misma manufactura o «técnica»: descuartizamiento o desmembramiento, como los que se realizan en las misas negras y con el mismo sentimiento: odio (el odio mata).

Sí, los defensores del aborto dirán que es miedo el móvil para que una mujer decida abortar, pero una cosa es la mujer joven, violentada, ignorante, desamparada y presionada; y otra muy distinta aquellas otras que, después de fornicar con plena conciencia y conocimiento de las consecuencias de ese acto (aun cuando se hayan cuidado de no embarazarse) van y solicitan el aborto.

Sin embargo, pese a la diferencia de circunstancias, en ambos casos los abortos son una ofrenda al Diablo.

Y en esa ofrenda participan las mujeres que abortan y demás seres que friamente elaboran las leyes y aquellos que las votan.

Sin embargo; ya sea una mujer que actuó sin plena conciencia o una que lo hace con toda la insana intención de librarse del «intruso» (pues, no que es su cuerpo, entonces, ¿por qué intruso?); en ambos casos es una masacre que, aunque no se realice en un contexto ritualista, satisface al Demonio y es sangre que él reclama para sí y, efectivamente, lo es.

Aclaro, sólo la sangre, el alma del bebé no la puede tocar ni adueñarse. Pero sí se ponen en peligro las almas de la madre abortista y demás implicados, como más adelante se verá.

Fundamento o razón espiritual:

El Demonio con cada aborto; que es un asesinato, como ya se mencionó; asesta un golpe, por medio del hombre, al corazón de Dios. Es sangre inocente que clama al Cielo por justicia.

Es una victoria potencial de ganar esas almas: la mujer abortista, el médico, enfermeras y todo aquel implicado: los que incitaron y/o aconsejaron a esa mujer a abortar y esta participación (directa o indirecta) es
altamente peligrosa para ellos.

Se trata de un pecado mortal con el cual se está corrompiendo, hiriendo y ahogando la conciencia de de todos ellos; nublándoles la razón e insensibilizándolos fatalmente.

Y ésto, como ya mencionamos, abarca a las mujeres y hombres que participan de esas muertes: desde la abortista; pasando por quienes la incitan a abortar; los legisladores; los que votan a favor; y, hasta quienes permanecemos impavidos e indiferentes. Pues con ello el Demonio le está arrebatando (o potencialmente arrebatando) almas a Dios.

Éste es un tema profundo y extenso, pero en esencia, éso es un aborto, más allá de las razones psicológicas, sociológicas y jurídicas que intentan, con falacias, justificar y hasta enaltecer las leyes pro aborto.

Esta es la explicación y justificación sobrenatural del porqué el aborto no debe ser ley y por qué un católico no puede ni debe promoverlo, justificarlo y mucho menos apoyarlo.

Bases bíblicas:

Salmos 106:37
Sacrificaron a sus hijos y a sus hijas a los demonios

Levítico 18:21
«Tampoco darás hijo tuyo para ofrecerlo a Moloc, ni profanarás el nombre de tu Dios; yo soy el SEÑOR

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