La Conquista de Yucatán (1526-1546)

Sábado 2 de mayo de 2026

Por Marco A. Salazar Gómez
Desde Dzibikal (hoy Umán), Francisco de Montejo “El Adelantado” y su hijo, junto con su ejército de 220 hombres veteranos, marcharon por los cuchcabales leales de Ceh Pech y Ah Kin Chel, donde se implementó la política de “reducción pacífica”.
En la primavera de 1534, en el pueblo costero de Dzilam restablecieron Ciudad Real, pensada como capital administrativa de la futura provincia española de Yucatán.
El Adelantado comenzó su guerra en territorio hostil, sojuzgando pueblos del norte y parte del cacicazgo de Cupul.
Al finalizar, Montejo padre regresó a Salamanca de Campeche y dejó al Mozo como teniente de gobernador.
Hasta este momento, la invasión del área maya iba progresando positivamente, ya que los castellanos controlaban grandes regiones del occidente y norte peninsular, ya sea por medio de alianzas o por la fuerza de las armas.
Este avance se vio frustrado cuando llegaron informes que Pedro de Alvarado (conquistador y gobernador de Guatemala) reclutaba gente para continuar el sometimiento del lejano Imperio inca por parte de Francisco Pizarro, rico en oro y plata.
Pizarro había comenzado la conquista del Perú apenas en 1532, un año más tarde tomó la ciudad de Cuzco y en enero de 1535 fundaría Lima como la nueva capital virreinal.
Estas noticias, junto con el descontento generalizado de los soldados que no veían riquezas que compensaran sus servicios –confirmado por expediciones donde no se hallaron metales preciosos–, provocó que de inmediato muchos de ellos en Campeche y Dzilam comenzaran a desertar para alistarse a la aventura peruana.
Además, los españoles habían experimentado la férrea y heroica resistencia de los indígenas, especialmente los de los cuchcabales de Cochuah y Uaymil-Chetumal, junto con los de Cupul, quienes habían demostrado ser invencibles.
Esto sumado a que consideraban el terreno yucateco como inhóspito y su clima muy adverso.
Pronto, individualmente o en grupos el personal militar comenzó a abandonar Ciudad Real de Dzilam, hallándose los Montejo y sus oficiales impotentes para detener el imparable éxodo.
El Adelantado no podía ayudar a su hijo ni en efectivos ni en abastecimientos porque en Salamanca de Campeche enfrentaba sus propias dificultades ante el mismo fenómeno.
Obligado por la rápida disminución de soldados y vecinos, y ante el temor que una coalición maya aprovechara el momento para atacarlos, el cabildo de Ciudad Real de Dzilám autorizó abandonar el asentamiento recién fundado debido a que no podía mantenerse por más tiempo.
Los conquistadores que permanecieron fieles siguieron al Mozo por tierra hacia Salamanca de Campeche, llevando consigo al joven señor de Dzilam, Namux Chel, y dos primos suyos (hijos del cacique de Yobaín) en calidad de prisioneros, para negociar el tránsito a través de territorios potencialmente hostiles.
No tuvieron dificultades durante su recorrido y a los pocos días arribaron a Salamanca de Campeche, culminando de esta forma los prolongados y costosos intentos para colonizar los cuchcabales interiores y del norte del área maya.
Los Montejo enfrentaban en Campeche grandes dificultades debido a la deserción masiva de sus soldados.

