Anécdotas de la vida de Miguel Canto

Domingo 19 de abril de 2026

Por Julio Amer Alzina
La vida deportiva de Miguel Angel Canto Solís, el gran «Maestro del Boxeo» como los cronistas de Pugilandia lo llamaban, está llena de anécdotas que muchas veces no se mencionan en su biografía.
Empezaremos con una de ellas, en sus inicios del boxeo y que muchos desconocen. Miguel era un fajador antes de convertirse en estilista.
En el torneo de los «Guantes de Oro» del gimnasio «Bosco», a mediados de los años 60’s, Canto tomó parte y en esa época su estilo era el de un fajador.
Sin embargo, con el tiempo y tras llegar a manos del que sería su manejador por el resto de su carrera, Jesús «Cholain» Rivero Gamboa, su estilo de combate tuvo un cambio radical al convertirse en un fino esteta de los encordados.

Otra anécdota interesante y que tampoco es muy conocida es que su estilo de boxeo estaba inspirado en el legendario campeón mundial pluma Willie Pep.
Cuando apenas era campeón mosca del Estado, iba junto con su mentor «Cholain» Rivero a casa del comentarista Eduardo Amer, allá en la calle 52 por 53 y 55, a ver películas de los combates de Pep para ir estudiando el estilo de éste y practicarlo luego en el gimnasio.
También pocos conocen un pasaje curioso de uno de los combates más trascendentales de la brillante carrera de Miguel Canto; su pelea contra el temible barretero tapatío Roberto Álvarez, un tipo que era noqueador de un solo golpe.
Miguel ya empezaba su ascenso rumbo a buscar una pelea de título nacional (cuando estos cinturones sí estaban cotizados) y se enfrentó al jalisciense en la Plaza Mérida.

Antes de la batalla, «Cholain» le había advertido a Canto que se cuidara de la mano izquierda de Álvarez, quien tenía un gancho explosivo con ese puño, pero Canto le aseguró a su mentor que su oponente no lograría conectarlo, que sabía cómo eludir ese golpe.
Sin embargo, en el tercer raund de la refriega, el de Guadalajara le asestó salvaje gancho de zurda a la mandíbula del yucateco, quien cayó dramáticamente a la lona.
Cuando el réferi ya le desgranaba la cuenta hasta 8 y parecía que no se iba a levantar de la caída, Miguel se incorporó como por instinto y logró capear el temporal y terminar de pie ese episodio y del cuarto al décimo asalto, dictó cátedra de boxeo al ponchador de Jalisco para llevarse la decisión.
Lo curioso es que luego del combate, ya en el camerino, cuando Miguel se despojaba de los arreos boxisticos y ante los reporteros que lo entrevistaban, le dijo a «Cholain»: «Ya ve don Chucho, Álvarez no pudo conectarme con su gancho de izquierda que tanto me advirtió usted; se lo dije que no iba a poder».

«Cholain» y los periodistas, que estaban alrededor se quedaron sorprendidos de las palabras de Canto.
Entonces el manager Rivero le contestó: «Pero si te fuiste a lona en el tercer raund y por poco y no te levantas». Canto estalló en risa y le contestó a «Cholain»: «¿Está usted vacilando don Chucho?».
Luego se supo que al recibir ese salvaje gancho, Miguel se «desconectó» y perdió la conciencia por algunos segundos y su mente quedó en blanco, por lo que no podía recordar nada de lo que ocurrió en ese dramático tercer raund.
Fue por instinto solamente que se levantó del tapiz para continuar en la riña. Hasta la fecha Miguel dudaba de esa caída, pero sólo porque las crónicas de la época lo narraban, lo terminó creyendo, porque lastimosamente esa noche ningún periódico local envió fotógrafo a esa función y no había registro gráfico de la caída de Miguel a la lona.

Incluso, el fotógrafo Luis Mendoza Ávila, el famoso «Porky», que no fallaba a una velada boxística para tomar fotos, se fue en la tarde a tomar los tragos y al regresar a su casa para agarrar su cámara e ir a la función, decidió echarse un descanso antes, pero se quedó dormido en su hamaca y cuando despertó, ya era medianoche.
Otra situación curiosa en la trayectoria del recién fallecido campeón, fue cuando viajó a Maracaibo, Venezuela, para disputar el vacante cetro mosca del CMB contra Betulio González, pelea que el yucateco perdió por decisión, aunque tiempo después Miguel vencería dos veces al «Botellita».
Lo curioso de esta anécdota es que cuando llegó a suelo sudamericano, Canto, su manager, su sparring, su asistente, su médico, o sea, todo el equipo yucateco, los periodistas venezolanos que lo fueron a recibir al aeropuerto publicaron al día siguiente que Yucatán era «tierra de enanos», y es que, en verdad, ninguno de la delegación boxita pasaba los 1.55 m de estatura.
Ni Canto, ni el manager «Cholain» Rivero, ni el sparring Lupe Madera, ni el sécond Juan «V8» Herrera, ni su hermano «Calín» y ni el médico «Chekech» Castro despuntaban por su estatura. Todos eran chaparritos.

Estas son algunas curiosidades y anécdotas de la inolvidable carrera boxística de Miguel Canto, «El Maestro del Ring».

