La calle de Plateros


Viernes 10 de abril de 2026
La actual Calle Francisco I. Madero no siempre se llamó así. Durante siglos fue conocida como calle de Plateros, y ese nombre no era casual.
Desde la época virreinal, ahí se concentraban talleres y comercios de platería. Era una de las calles más activas y prestigiosas de la ciudad, ligada directamente a la economía de la Nueva España.
Durante más de 300 años, el nombre describía lo que ocurría ahí, pero eso cambió con la Revolución.
El 8 de diciembre de 1914, Pancho Villa entró a la Ciudad de México junto con Emiliano Zapata. Ese día, después de visitar la tumba de Francisco I. Madero, decidió rendirle homenaje de una forma directa.
Villa llegó a la esquina de Plateros e Isabel la Católica, subió una escalera y colocó una placa con el nombre “Francisco I. Madero”. Así, en ese momento, cambió el nombre de la calle.
Fue un acto simbólico, pero también político. No solo estaba honrando a Madero, estaba marcando qué debía recordarse en el nuevo país que estaba naciendo y con el tiempo, ese gesto se volvió oficial.
La calle dejó de representar una actividad colonial y pasó a representar a una figura clave de la Revolución. El cambio de nombre no vino primero desde el gobierno, vino desde un acto en plena calle.
Hoy, miles de personas caminan por ahí sin saberlo. Pero esa calle no se llamó Madero por decisión administrativa. Se llamó así porque un revolucionario decidió que debía llamarse así y nadie lo contradijo.
Y aunque el nombre oficial es Madero, el pasado no desapareció. Esa calle sigue siendo una de las más importantes del Centro Histórico, y su origen como espacio comercial sigue marcando su dinámica.

