Espectáculos

La escena más difícil que tuvo que grabar Pedro Infante


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Lunes 6 de abril de 2026

Esa noche, Pedro Infante no pudo dormir. Iba a filmar la escena donde su hijo, el “Torito” estaba totalmente CALCINADO en sus brazos.

Pedro, aún con dudas sobre si tenía lo necesario para ser un gran actor, estaba ante el reto de ser filmado ante más de treinta personas detrás de cámaras, esperando que él generara un llanto creíble y pudiera ser capaz de transmitir el dolor de un padre ante semejante pérdida.

Ese día, Pedro llegó al estudio, fue caracterizado. Ismael le preguntó si estaba listo, le dio indicaciones y finalmente, las instrucciones y contexto de la situación de su personaje.

Pedro se sentó junto al pequeño muñeco cubierto en la tela blanca. Ismael gritó “¡Acción!”

Aunque la escena la vemos con música de fondo y efectos, en realidad, la escena se filmó en un total silencio.

Nadie hablaba, solo miraban fijamente a Pedro quien, interpretaba a un padre mirando en sus recuerdos aquellos hermosos momentos que había vivido con su hijo, aquellas risas que la inocencia de su “Torito” les había causado, y la alegría que a él y a su esposa les había traído a su vida… hasta que, al voltear a verlo, y en ese momento, caer en cuenta que tiene a ese angelito MUERTO de una manera horrible y dolorosa cuando él era inocente, y que nunca jamás volverá a verlo, y que como padre, no estuvo ahí para salvarlo… ¡ocurre el duelo!

Todos miraron cómo Pedro Infante de estar riéndose, pasó a un llanto profundo y una tremenda desesperación.

Ismael pidió que la cámara enfocara un acercamiento a sus lágrimas que recorrieron sus mejillas. La secuencia duró mucho más de lo que vemos en el corte final en la cinta.

Cuando Ismael estuvo satisfecho, pidió el corte, pero ¡Pedro seguía llorando! No podía detenerse. Había hecho una conexión profunda con el dolor y pérdida de su personaje.

Pedro tuvo qué retirarse en privado e Ismael le pidió al personal que lo dejaran solo para que se desahogara.

En el estudio hubo un sentimiento de tristeza, Pedro había convencido a todos de ser un padre que acababa de perder a su hijo. Todos querían darle un abrazo. ¡Eso es un gran actor!

Pedro salió minutos después ya recuperado y recibió una ovación de aplausos por parte de todos. A Pedro le preocupaba muchísimo filmar este tipo de escenas tan fuertes e Ismael lo felicitó porque lo había hecho muy bien.

Sin embargo, pocos meses después, Pedro Infante viviría en carne propia la misma situación que su personaje.

Su hija Graciela, quien apenas era una bebé, perdió la batalla contra la poliomielitis y otras complicaciones de salud. Pedro estuvo a miles de kilómetros, trabajando, sintiendo toda la impotencia de no poder estar cerca al lado de su bebé y al lado de su pareja, Lupita Torrentera quien al final, le confirmó la pérdida.

Pedro durante mucho tiempo acudía de manera constante a llevarle flores a su bebé. Con todo y su fortuna, no pudo salvarle la vida ni estar ahí con ella en sus últimos momentos.

Muchos creen que fue un presagio su actuación, pero otros dicen que fue una cruel coincidencia.

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