Opinión

INTOLERANCIA RELIGIOSA EN LA SECRETARÍA DE CULTURA DE YUCATÁN

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Viernes 20 de marzo de 2026

Por Alejandra Yáñez Rubio

Una pastora de Yucatán organizó un encuentro de mujeres con motivo del Día Internacional de la Mujer.

En el evento planeaba ofrecer charlas, manualidades y bocadillos. Todo con el único propósito de promover los valores entre mujeres de distintas edades y clases sociales.

Se calculaba un aforo de más de 70 personas, provenientes de distintos municipios del Estado, así como de otras entidades federativas.

A la pastora Adriana le había dicho una amiga que había platicado con un funcionario del gobierno estatal, de la Secretaría de Cultura concretamente, y que le había comentado que tenían dos salones disponibles, que incluso la podrían apoyar con el préstamo de las mesas y sillas para realizar los talleres.

Lo único que le pidió fue que enviara un correo electrónico a la institución y que formalizara la solicitud por escrito.

El problema sucedió cuando la pastora acudió a la Secretaría de Cultura del Estado de Yucatán a dejar el oficio.

La funcionaria pública que la atendió fue SUMAMENTE GROSERA. De manera altanera, alzó la voz y le reclamó que por qué no había dirigido el oficio a la “maestra” solamente, le recriminó por haber turnado copia al “Licenciado”.

Mientras le hablaba de manera agresiva, golpeaba el oficio con la mano. También le reclamó que no había especificado con claridad el nombre del salón que quería solicitar.

La pastora quedó espantada de semejante reacción. No quiso preguntarle su nombre para evitar más groserías.

Sin embargo, antes de irse, le preguntó a la funcionaria si ella era la persona responsable de atender a la ciudadanía, a lo que le respondió que “ella siempre estaba ahí”.

A los cinco minutos recibió un correo donde le negaban todo tipo de apoyo.

La funcionaria del gobierno estatal que la discriminó parece no entender el significado de la palabra CULTURA, que, según la Real Academia Española, es el “conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época o grupo social”.

La religión forma parte de la cultura, ya que moldea la identidad, moralidad y tradiciones de una sociedad.

Es innegable el hecho de que la religión ha influido en el arte, la música y la arquitectura en todas las civilizaciones.

Cuando otra amiga contactó a la Lic. Flora Zapata, Coordinadora General de Justicia Social y Desarrollo Humano del Ayuntamiento de Mérida para solicitar ayuda, la pastora recibió otro trato, uno digno y respetuoso.

Se nota cuando una administración pública hace el esfuerzo en apoyar a las personas sin importar su credo, ideología, posición social o nivel socioeconómico.

El evento de mujeres se pudo llevar a cabo en las hermosas instalaciones del Centro Cultural del Sur. Y las charlas fueron bellísimas: resiliencia, amor propio y cómo combatir la ceguera emocional. ¡Los valores y la cultura no solo combinan, están intrínsecamente ligados!

Las mujeres que asistieron al evento salieron felices. Por esta razón quisiera reconocer a los funcionarios de la administración municipal encabezada por Cecilia Patrón, que de verdad se esfuerzan en cumplir con los mandatos constitucionales de la tolerancia, la apertura y el respeto.

Comparto esta historia porque la discriminación religiosa no debe ser tolerada NUNCA.

Si alguno de nosotros recibe un trato injusto, no nos rindamos… Busquemos otras opciones para sacar adelante nuestros proyectos.

¡Que la ignorancia de un funcionario no limite nuestra fe!

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