La videoteca de Capulina


Jueves 19 de marzo de 2026
Dicen que Capulina, el mismo que todos recuerdan como el “rey del humorismo blanco”, tenía una especie de videoteca personal en su casa… pero no era de películas, ni de recuerdos familiares… era algo mucho más raro.
Dicen que todo empezaba como cualquier reunión normal… una invitación, una comida, risas, gente del medio entrando y saliendo de la casa de Capulina como si nada fuera distinto a cualquier otra noche en la Ciudad de México.
Pero con los años empezó a correr un comentario incómodo, primero en voz baja, luego entre bromas, luego ya como advertencia: que dentro de esa casa había algo más… algo que nadie veía.
La historia más repetida asegura que había cámaras ocultas, instaladas en ciertos puntos estratégicos, no en todo el lugar, sino en espacios muy específicos… salas, pasillos, tal vez habitaciones donde la gente bajaba la guardia.
No eran cámaras evidentes, ni parte de un set, sino dispositivos escondidos que grababan sin que nadie lo supiera. Todo lo que pasaba ahí, según este rumor, quedaba registrado.
Con el tiempo el relato se volvió más pesado. Se empezó a decir que no solo eran conversaciones o momentos casuales… sino situaciones privadas, encuentros íntimos, momentos vulnerables de invitados que jamás imaginaron estar siendo grabados: actores, comediantes, figuras del espectáculo… gente conocida que confiaba en el ambiente relajado, sin saber que, supuestamente, cada movimiento podía quedar guardado en cinta.
Luego viene la parte más inquietante del chisme: que esas grabaciones no se borraban. Se archivaban. Como una colección. Una “videoteca” personal donde cada cinta representaba a una persona, una noche, un momento.
Algunos decían que era simple obsesión por documentar, otros, que era una forma de tener poder, de guardar secretos que podían volverse útiles en algún punto.
Incluso dentro del mismo medio —según cuentan— el tema llegó a ser una especie de broma incómoda… comentarios de “aguas si vas”, risas nerviosas, insinuaciones que nadie explicaba del todo pero que varios parecían entender.
Aquellos vídeos formaban parte de una famosa VIDEOTECA PRIVADA, una colección personal que hasta el momento sigue perdida u oculta, y donde habría toda clase de material oscuro: desde vídeos «esnu*f» hasta cosillas más turbias e ilegales.
Una leyenda urbana dice que por esa razón Viruta se alejó de Capulina, puesto que él también (supuestamente) aparecía en dichas cintas y ya estaba cansado de ser atemorizado por Capulina, quien constantemente le decía que iba a sacar sus vídeos a la luz.
La realidad es que siempre que le preguntan a sus familiares si existe la videoteca, curiosamente siempre evitan el tema, pero no lo desmienten.

