El heróico Batallón de San Blas


Sábado 21 de febrero de 2026
¿Conoces al Batallón que peleó hasta la muerte en 1847, durante la guerra de intervención norteamericana?
¿El Batallón que prefirió morir antes que arrodillarse?
No eran miles. No tenían la mejor artillería. No tenían ni siquiera una leve esperanza de victoria. Pero tenían algo que ningún invasor puede fabricar: honor.
El 13 de septiembre de 1847, cuando el suelo del Castillo de Chapultepec temblaba bajo los cañones enemigos, el Batallón de San Blas no retrocedió.
Mientras el ejército estadounidense avanzaba con superioridad aplastante en la Batalla de Chapultepec, ellos se plantaron como muralla de carne y acero.
Eran mexicanos defendiendo tierra mexicana.
Sin excusas. Sin rendición. Sin rodillas dobladas.
Al frente iba el teniente coronel Felipe Santiago Xicoténcatl, herido… pero de pie. Dicen que cayó abrazado a su bandera. No la soltó. No la entregó. No la negoció.
Y mientras el humo cubría el cerro y la metralla desgarraba el aire, el Batallón de San Blas escribió con sangre una lección eterna:
Que la patria no se vende. Que la dignidad no se subasta. Que cuando todo parece perdido, aún queda el valor.
Fueron superados. Fueron rodeados. Fueron prácticamente aniquilados. Pero jamás fueron humillados.
Hoy muchos hablan de estrategia, de política, de derrotas.
Pero la historia no recuerda a los tibios. Recuerda a los que resistieron.
El Batallón de San Blas no ganó la batalla, ganó la gloria de la memoria eterna.
Y mientras exista un mexicano que se niegue a arrodillarse, su espíritu seguirá de pie en Chapultepec.

