Internacional

Donald Trump afirma que Mojtaba Jameneí podría estar muerto

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Jueves 19 de marzo de 2026

  • Israel afirma que lleva cabo ataques «limitados y selectivos» contra Hizbulá en el sur de Líbano

La guerra en Irán iniciada por Estados Unidos e Israel cumple este jueves 20 días, en los que han muerto más de 3.000 personas en los países afectados.

Los ataques y el fuego cruzado siguen sin cesar, mientras el conflicto se intensifica en el Líbano, donde ya hay 886 muertos y más de un millón de desplazados.

También en el estrecho de Ormuz y el golfo Pérsico, donde varios cargueros han sido atacados.

El cierre del estrecho ha provocado un aumento del precio de petróleo y gas, pese a que la Agencia Internacional de la Energía ha acordado liberar barriles de sus reservas estratégicas.

El tablero geopolítico en Oriente Próximo se asoma al abismo tras la última advertencia de Teherán.

Los medios estatales iraníes han confirmado que el régimen atacará instalaciones de gas y petróleo en cualquier país que sirva de base para una ofensiva estadounidense.

Ante esta escalada, las principales potencias occidentales han alzado la voz para frenar una expansión del conflicto hacia el norte. 

Canadá, Francia, Alemania, Italia y el Reino Unido han emitido un comunicado conjunto advirtiendo a Israel contra una gran ofensiva terrestre en Líbano.

Mientras tanto, la incertidumbre sobre el liderazgo iraní crece tras las últimas declaraciones de Donald Trump.

El presidente estadounidense ha afirmado que Mojtaba Jameneí podría estar muerto y que existe un vacío de poder absoluto en el país persa.

La tensión se ha trasladado también al seno de la Alianza Atlántica por el control del estrecho de Ormuz.

Trump ha advertido de un «muy mal futuro» para la OTAN si los aliados no colaboran activamente para reabrir esta ruta marítima vital.

Sin embargo, la respuesta europea ha sido gélida y marca una distancia diplomática sin precedentes.

Kaja Kallas ha sentenciado que Ormuz queda fuera del ámbito de la Alianza, asegurando tajante que «esta no es la guerra de Europa».

En Londres, el primer ministro Keir Starmer ha optado por una posición más cautelosa y diplomática.

El líder británico apela a la colaboración internacional para despejar el estrecho, aunque reconoce que no será una tarea simple dadas las circunstancias actuales.

Por último, el aislamiento de la estrategia estadounidense se ha acentuado en el Pacífico. 

Tanto Australia como Japón han descartado formalmente el envío de buques de guerra a la zona, desoyendo así la petición expresa de la Casa Blanca.

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