Historia

Las sombrererías

Spread the love

Miércoles 18 de marzo de 2026

Hubo un momento en que salir a la calle sin sombrero no era una opción.

En el siglo XIX, especialmente durante el Porfiriato, el sombrero era una pieza obligatoria en la vida urbana. No era un accesorio. Era parte del código social.

En ciudades como la Ciudad de México, el tipo de sombrero que llevabas podía decir mucho sobre ti: tu clase social, tu oficio e incluso el lugar que ocupabas dentro de la sociedad.

Por eso existían las sombrererías.

En el centro de la ciudad, estos negocios eran comunes y especializados. Vendían desde sombreros de copa alta y bombines, asociados a las élites y a los círculos políticos, hasta opciones más prácticas para comerciantes, empleados y trabajadores urbanos.

Muchos de estos establecimientos importaban modelos europeos o seguían directamente las tendencias de París y Londres, en una época en la que México buscaba proyectar una imagen de modernidad.

Entre las más reconocidas estaban las sombrererías Tardán, fundadas en la Ciudad de México en el siglo XIX.

Esta casa se volvió una de las más prestigiosas del país, conocida por la calidad de sus materiales y por vestir a políticos, empresarios y miembros de la élite porfiriana.

Sus sombreros no solo seguían la moda europea, también ayudaron a consolidar una industria local de alto nivel.

Pero también había producción más accesible.

Los artesanos adaptaban estilos extranjeros a materiales y necesidades del país. El sombrero no solo protegía del sol. Formaba parte de la identidad pública. Quitárselo al saludar, inclinarlo ligeramente o llevarlo de cierta forma eran gestos cargados de significado social.

Las crónicas de la época describen calles donde prácticamente todos los hombres llevaban sombrero. Era tan indispensable como los zapatos o el saco.

Con el paso del siglo XX, ese hábito comenzó a desaparecer. Los cambios en la moda, el ritmo de vida urbano y nuevas formas de vestir hicieron que el sombrero dejara de ser obligatorio.

Pero durante el siglo XIX, las sombrererías no vendían solo objetos.

Vendían una forma de presentarse ante el mundo.

Y durante un tiempo, nadie salía de casa sin pasar por una de ellas.

Deja una respuesta