Historia

La revolución gestada en un café

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Sábado 14 de marzo de 2026

En el centro de la Ciudad de México hay una cafetería donde, según muchas crónicas, se discutió una revolución. Se llama Café La Habana.

El café abrió en 1952, en la esquina de Bucareli y Morelos, una zona rodeada de redacciones de periódicos y oficinas públicas.

Rápidamente se convirtió en punto de encuentro de periodistas, estudiantes, exiliados políticos y militantes latinoamericanos que encontraban en la capital mexicana un lugar relativamente seguro para reunirse y organizarse.

A mediados de los años cincuenta, México era también refugio de opositores de distintas dictaduras latinoamericanas.

Entre ellos estaba Fidel Castro, quien había llegado al país en 1955 después de ser liberado de prisión en Cuba tras el fallido asalto al Cuartel Moncada.

En la Ciudad de México comenzó a reorganizar el movimiento que buscaba derrocar al régimen de Fulgencio Batista.

En ese contexto conoció a Ernesto Che Guevara, un médico argentino que viajaba por América Latina y que se encontraba en México trabajando como fotógrafo y médico.

Su encuentro ocurrió ese mismo año, y pronto comenzaron a colaborar en la preparación de una expedición armada para regresar a Cuba.

Diversos testimonios de la época,periodistas, militantes y clientes habituales, sostienen que el Café La Habana fue uno de los lugares donde se reunían con frecuencia para discutir de política, recaudar apoyos y planear la expedición del yate Granma, con la que partirían rumbo a Cuba en 1956 para iniciar la guerrilla que terminaría triunfando en 1959 con la Revolución Cubana.

No existe un documento oficial que diga que todos esos planes se diseñaron exactamente en una de sus mesas. Pero la historia quedó tan arraigada, que el café se volvió parte del relato de aquella conspiración latinoamericana gestada lejos de la isla.

Por eso, cuando hoy alguien se sienta en una de sus mesas de mármol y pide café, no solo entra a una cafetería histórica.

En ese mismo lugar, hace casi setenta años, dos exiliados discutían cómo iniciar una revolución.

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