¡Vístase como una cristiana!


Viernes 13 de marzo de 2026
El Padre Pío no toleraba faldas apretadas ni vestidos cortos o con escotes bajos.
Sacaba a las mujeres del confesionario, aún antes que entraran, si discernía que sus vestidos eran inapropiados.
Muchas mañanas sacaba a una tras otra terminando por escuchar solo unas cuantas confesiones.
También tenía puesto un rótulo en la puerta de la iglesia que declaraba: “Por deseo explícito del Padre Pío, las mujeres deben entrar en su confesionario usando faldas que lleguen a por lo menos ocho pulgadas (20 cm) por debajo de las rodillas. Es prohibido prestar vestidos más largos en la iglesia y usarlos para el confesionario” (o sea, que prohibía el préstamo de prendas para ocultar que se traía un vestido corto, cuando lo que se ordenaba es que cada quien se presentase correctamente vestida).
El Padre Pío censuraba fuertemente a algunas mujeres con las palabras, “¡Vete y vístete!”. Él no le daba pase a nadie, ya sea que fuesen personas que conocía o que veía por primera vez, o hijas espirituales de mucho tiempo.
En muchos casos, las faldas estaban pulgadas debajo de la rodilla pero aun así ¡no eran suficientemente largas para el Padre Pío!
Los niños y los hombres también tenían que usar pantalones largos, si no querían que los sacaran de la iglesia.
Todas las hijas espirituales del Padre Pío seguían su consejo sincero para alargar la barra de la falda hasta después de las rodillas para contrarrestar el mal que hacían las otras mujeres que usaban faldas y vestidos indecentes.
En el confesionario, el Padre Pío muchas veces golpeó la puerta en la cara de los penitentes que aparecían usando ropa impropia para la sacralidad del lugar.
Reprendió con dureza incluso a aquellas mujeres que para aparecer frente a él, abrían el cierre de la falda para tirar de ella y hacerla parecer más larga.
Muchas veces se le escucharon frases como: «Payasa», «¡vístase como una cristiana!», «¡Desgraciada, vaya a vestirse!», «Cierre sus brazos», «porque usted sufre menos que los que sufren en el Purgatorio», «¡La carne descubierta se quemará!».
