FULTON SHEEN Y EL COMUNISMO


Miércoles 25 de febrero de 2026
Por Monseñor Jaime Mercant Simó
Mons. Fulton Sheen, en su obra no suficientemente conocida «El comunismo y la conciencia occidental» (1948), realiza una implacable y enérgica crítica a la ideología comunista, de forma sistemática, aunque divulgativa, y con bastantes toques irónicos:
«Ningún comunista ―dice― ayudará a un cristiano en apuros, salvo que prometa ayudar al partido. Ya lo dijo Molotov: “El pan es un arma política”. Lo cual significa que sólo los que piensan como él pueden comer».
Sin embargo, el pasaje textual que más me agrada es cuando desmonta el tan cacareado sofisma que pretende asimilar el sistema comunista a la comunidad de bienes de las primeras comunidades cristianas.
Al respecto, nos recuerda cuál es el «fundamentum», alertando que no debemos confundir ni invertir el medio con el fin, el efecto con la causa, lo natural con lo sobrenatural; así lo explica:
«El único lugar donde triunfa el comunismo es en un convento o un monasterio, donde todos los religiosos hablan de “nuestra celda”, “nuestros libros”.
Esa comunidad de bienes nació sin muertes ni campos de concentración, porque la “revolución” se operó primero en las almas de los hombres.
Los cristianos primitivos compartieron sus bienes porque tenían el Santo Espíritu del Amor, pero compartiendo sus bienes nunca crearían el Santo Espíritu del Amor.
El comunismo procura lo imposible: una hermandad del hombre sin una paternidad de Dios».
En definitiva, el venerable Fulton Sheen sigue la doctrina magisterial de la «Divini Redemptoris» (1937) de Pío XI, para quien el comunismo es intrínsecamente perverso (intrinsecus pravus).
En consecuencia, Sheen no impugna el comunismo para fomentar el egoísmo propio del salvaje capitalismo liberal, sino para defender la Doctrina Social de la Iglesia, la cual brota del Evangelio y está basada en la «justicia social» católica que mira por la justa distribución de las riquezas; de este modo lo expresa Mons. Fulton Sheen:
«La manera económica de combatir al comunismo es convertir a los obreros en capitalistas con una amplia difusión de la propiedad privada».
Por ende, no parece que Sheen esté lejos del papa Pío XI, según el cual ―«Quadragesimo Anno» de 1931― debería modificarse el sistema de los salarios a fin de que se le pudiera dar al obrero la oportunidad de participar en los beneficios, dominio, dirección y propiedad de la industria o empresa donde trabaja».
Este año será beatificado Fulton Sheen y posteriormente canonizado; «Deo gratias».
Así, pues, pronto la Iglesia podrá elevar litúrgicamente sus almas a Dios para que este gran arzobispo y comunicador interceda por todos nosotros, de tal manera que podamos luchar eficazmente contra los errores del mundo y la injusticia social, moral, política y económica que éste monstruosamente engendra.

