Religión

Strickland defiende a la FSSPX

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Viernes 20 de febrero de 2026

En los años posteriores al Concilio, el arzobispo Marcel Lefebvre actuó bajo la convicción de que elementos esenciales de la vida de la Iglesia —la formación sacerdotal tradicional, la teología sacramental que la moldeó y la Misa que había nutrido a innumerables santos— estaban siendo abandonados o activamente suprimidos.

La Fraternidad San Pío X surgió de esa crisis y, durante décadas, preservó estas realidades cuando pocos estaban dispuestos o se les permitía hacerlo.

Esta preservación no era ideológica ni nostálgica. Requería que los obispos ordenaran sacerdotes, confirmaran a los fieles y gobernaran para que la vida sacramental tradicional de la Iglesia no se extinguiera durante un período de profunda convulsión.

Ante la desaparición casi total de la generación de obispos que inicialmente asumió esta responsabilidad, la Fraternidad ha planteado reiteradamente una preocupación concreta: sin nuevos obispos, la continuidad de esa formación sacerdotal y de esa vida sacramental no puede sostenerse.

Esto no es una petición de novedad, poder ni excepción. Se trata de si algo preservado a un alto precio por el bien de la Iglesia ahora se dejará desaparecer por inacción.

Cuando estas preocupaciones se plantean con calma, respeto y reiteración, y cuando se responden no con claridad sino con silencio, la demora misma se convierte en una decisión. La inacción se convierte en un juicio. Y el silencio comienza a funcionar como una respuesta.

La Iglesia es jerárquica por designio divino, y la autoridad existe para salvaguardar lo que se le ha confiado. Esa autoridad conlleva una grave responsabilidad: proteger el sacerdocio, preservar la continuidad apostólica y hablar con franqueza cuando están en juego realidades esenciales.

La unidad en la Iglesia no se preserva con la ambigüedad. La fidelidad no es una amenaza. La tradición no es un enemigo. Cuando se tolera a quienes contradicen abiertamente las enseñanzas de la Iglesia, mientras que se trata como sospechosos a quienes buscan la continuidad, algo se ha invertido.

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