Deberes con la familia


Jueves 19 de febrero de 2026
«Mi misión es llevar a mi familia al Cielo, moldear a mis hijos para llevar sus cruces, servir y sacrificarme por mi esposa.
Mi vida permanece siempre centrada en Cristo, llevando mi propia cruz que pesa más con la responsabilidad como jefe de la familia.
Estoy presente con ellos sin importar el dolor, la fatiga y el sufrimiento de mi trabajo».
«San José es mi guía como el brillante ejemplo de un padre.
Voy a enseñar a mis hijos a ser como los Macabeos y ser el ejemplo para mis hijas del ideal de hombre para casarse y formar una familia.
No me desvíe del camino de la guerra que me ha llevado a la vida de la paternidad y marido, porque mantendré la línea y daré el fruto que es la familia nuclear del Señor»
LO QUE ES IMPERIOSO AHORA
¡Ojalá nunca olvidarán los Padres de familia que su autoridad viene de Dios! Y ¡Ojalá toda la vida de la familia se fundara en esta base tan santa!
Toda la sociedad cruje y se tambalea. ¿Quién la salvará? ¿El gobierno? ¿los políticos? ¿los partidos? ¿las medidas sociales?¿las reformas? ¿Qué es lo que la salvará? ¿los mitines o plantones? O acaso ¿los discursos?
Nada de esto podrá salvarla (aunque puede ayudar). El remedio es éste: robustecer la vida familiar, renovarla sobre bases cristianas.
Necesitamos una regeneración, pero una regeneración espiritual, una regeneración moral.
Necesitamos familias, padres, hijos, que observen con fidelidad el decálogo.
Familias en cuyo santuario sea respetado el Reino de Dios. Familias en que Cristo sea la ley.
Familias que en medio de este mundo helado levanten la Cruz de Cristo, y por la Cruz de Cristo sean levantadas.

