Sociedad

TODO ES ACOSO, ¿PARA TODAS?

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Sábado 7 de febrero de 2026

Generalmente las primeras en quejarse de los piropos son mujeres que nunca han recibido uno.

Es como si su propósito fuera que como ellas no los reciben, no quieren que las mujeres guapas tampoco, quienes curiosamente, no se quejan de los halagos como ellas. Tal vez ese sea el problema.

Vivimos tiempos “fascinantes”: donde un “buenos días” puede ser delito, un “qué guapa te ves” puede ser trauma y una mirada de reojo amerita taller de deconstrucción masculina.

Eso sí, hay un detalle curioso que nadie quiere poner sobre la mesa —porque incomoda—, no todas las mujeres reaccionan igual ante lo mismo.

Hay quienes saben distinguir entre:

-un halago torpe y un acoso real
-una intención burda y una amenaza
-un comentario fuera de lugar y una agresión.

Y hay quienes prefieren vivir en modo alarma permanente, donde todo es violencia simbólica y cualquier interacción humana requiere manual, firma y un ministerio público.

Lo verdaderamente irónico no es que existan límites —benditos sean estos—, sino que el matiz que se le da a las exclamaciones haya sido declarado “persona non grata”.

Porque cuando todo es delito, nada lo es. Y cuando todo es opresión, el concepto se vuelve marketing woke.

El acoso existe. Es real. Y debe señalarse.

Pero también existe la exageración absurda, el victimismo selectivo y la cómoda superioridad moral que necesita enemigos constantes para sobrevivir o para sentir el protagonismo que su vida acartonada no les da.

No, el mundo no te debe silencio. Y tampoco te debe aplausos.

A veces no es acoso. A veces es solo la vida ocurriendo… sin pedir permiso como todo en ella.

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