Espectáculos

Olivia Collins, eternamente sexy

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Viernes 16 de enero de 2026

Olivia Collins, cuyo nombre real es Olivia de la Orta Colín, nació el 11 de diciembre de 1957 en la Ciudad de México y se convirtió en una de las actrices más recordadas de la televisión mexicana, especialmente por el sello intenso y elegante que imprimió en sus personajes durante el auge de los melodramas de los años 80 y 90.

Antes de entrar de lleno a la actuación, tuvo un camino menos común: estudió y trabajó en Diseño Gráfico, e incluso fue parte del entorno de Televisa desde una faceta más técnica, hasta que la pantalla terminó “jalándola” por completo al mundo artístico.

Su popularidad creció cuando empezó a aparecer en producciones de Televisa, donde se volvió un rostro familiar gracias a telenovelas como Angélica, Dulce desafío y María José, consolidándose como un nombre fuerte dentro de la industria.

Con el tiempo, su carrera se fue inclinando también hacia papeles más complejos y temperamentales, y uno de los que más quedó en la memoria del público fue su trabajo como villana en Te sigo amando, mostrando esa mezcla de fuerza, sensualidad y carácter que se volvió parte de su identidad artística.

A finales de los 90 dio un giro importante al cambiar de televisora: en 1998 comenzó a trabajar con TV Azteca, participando en proyectos como El candidato y más tarde Como en el cine, donde compartió créditos con un elenco muy visible de esa época.

Paralelamente, también tuvo presencia en cine, formando parte de la camada de actrices que aparecieron en el cine popular mexicano de aquellos años, ampliando su alcance más allá de la televisión.

Con los años, Olivia Collins se mantuvo vigente no solo por su trayectoria, sino por su personalidad frontal y su imagen de mujer fuerte, libre y sin miedo a reinventarse.

Esa vigencia la llevó incluso a conectar con nuevas generaciones mediante proyectos mediáticos recientes, entre ellos su incorporación a La Casa de los Famosos México, donde su historia y carácter despertaron curiosidad y conversación pública.

En conjunto, su vida artística se puede leer como la de una mujer que atravesó distintas etapas del espectáculo mexicano telenovela, cine, teatro y exposición mediática y que, con su estilo propio, logró quedarse en la memoria popular como una figura provocadora y clásica a la vez.

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