¡Mi hija no es una puta!


Miércoles 7 de enero de 2026
Benito Juárez consideraba que debía acabarse con el excesivo poder y riqueza de la Iglesia, pero esto no significaba que fuera ateo.
Al contrario, Juárez era muy creyente, pese a su condición de masón, toda vez que gracias a la Iglesia Católica pudo educarse.
Como muchos mexicanos, Benito Juárez bautizó a una de sus hijas con el nombre de Guadalupe.
Cuando llegó a la presidencia de la República, Juárez se volvió definitivamente anticlerical, pero no anti guadalupano.
En su decreto para establecer los días de fiesta que se celebrarían en el país, después de separar a la Iglesia del Estado, Juárez determinó que seguiría siendo día de fiesta nacional el 12 de diciembre, día de la Virgen de Guadalupe.
A partir de 1861, Juárez comenzó a aplicar la ley de nacionalización de los bienes de la Iglesia, pero, por órdenes personales suyas, la Basílica de Guadalupe fue exceptuada.
A pesar de estar a favor de la educación laica, hizo educar a su hijo Benito por un sacerdote, contradicción muy común entre los políticos que dicen una cosa y terminan haciendo otra muy distinta.

Durante su gobierno, Benito Juárez promulgó la Ley del Matrimonio Civil, que estableció que el matrimonio religioso no tenía validez oficial y lo estableció como un contrato civil regulado por el Estado.
En 1863, cuando su secretario, el cubano español Pedro Santacilia Palacios, de 37 años, quiso casarse con su hija mayor, Manuela Juárez Maza, de 19 años, solamente por lo civil, pensando que su futuro suegro no era católico, Benito Juárez rechazó la proposición diciendo:
—“Mi hija es una joven decente, y el matrimonio civil es un contrato de burdel”.
Dicho de otra forma:
—¡Mi hija no es una puta!
La boda se celebró por lo civil y por la Iglesia. La boda religiosa se verificó en el Sagrario Metropolitano de la ciudad de México.
Una de las tantas contradicciones de Juárez que estaba muy lejos de ser el Apóstol de la honradez y la justicia que los masones que rigen la educación pretenden hacernos creer.
