Denuncias falsas que rompen familias


Lunes 5 de enero de 2026
En muchos de estos casos, el mayor daño no proviene solo de una resolución judicial apresurada, sino del actuar deficiente de los programas y organismos colaboradores de protección para la niñez.
Informes mal elaborados, evaluaciones superficiales, entrevistas sin rigor técnico y conclusiones sesgadas terminan influyendo decisivamente en medidas que separan familias sin una real comprensión del conflicto.
Estos programas, llamados a proteger, se han transformado muchas veces en reproductores del daño.
No investigan con profundidad, no contrastan versiones, no evalúan dinámicas familiares complejas y, aun así, emiten juicios que pesan más que la voz del propio niño.
El resultado es devastador: decisiones tomadas sobre diagnósticos débiles, pero con consecuencias profundas y duraderas.
Cuando el sistema delega la protección en organismos que no hacen bien su trabajo, la infancia queda desamparada.
Y mientras se habla de enfoque de derechos, los niños siguen siendo utilizados como piezas dentro de conflictos adultos mal evaluados y peor intervenidos.
