Bruselas refuerza redes islamistas: financia con millones a organizaciones vinculadas a Hermanos Musulmanes


Jueves 11 de diciembre de 2025
Millones de euros procedentes de instituciones comunitarias europeas han acabado durante años en manos de organizaciones vinculadas a Hermanos Musulmanes, según las conclusiones de un documento dirigido por el eurodiputado sueco del ECR Charlie Weimers.
El texto, titulado Desenmascarando a la Hermandad Musulmana, detalla cómo administraciones europeas a distintos niveles sostuvieron con dinero público a entidades insertadas en redes islamistas.
El análisis subraya que, bajo etiquetas como inclusión social, lucha contra la discriminación o participación juvenil, Bruselas y varios gobiernos nacionales habrían impulsado a organizaciones alineadas con esta agenda ideológica.
Entre los beneficiarios citados figuran Islamic Relief Worldwide, que acumula más de 40 millones de euros desde 2007; la Red Europea contra el Racismo (ENAR), receptora de 23 millones en el mismo periodo; así como la Unión Musulmana Europea y FEMYSO, ambos participantes en proyectos costeados por la UE.
Weimers, al anunciar la publicación del informe en X, ha alertado de que estos grupos se presentan como inclusivos mientras utilizan el soporte financiero comunitario para promover una agenda separatista que, según denuncia, erosiona pilares europeos como la libertad, la igualdad y la democracia.
Como ejemplo práctico, el documento recuerda la campaña Libertad en el Hiyab, impulsada por el Consejo de Europa dentro de un programa contra la discriminación respaldado por fondos de la UE.
La iniciativa, retirada tras la contestación política en Francia y otros países, se presenta en el informe como un caso que ilustra cómo los marcos institucionales de inclusión pueden utilizarse para avanzar un mensaje islamista.
El estudio también incide en la persistente financiación europea a organizaciones señaladas por posibles conexiones con extremismo.
Sitúa de nuevo a Islamic Relief Worldwide como uno de los principales receptores de subvenciones europeas pese a las controversias por comentarios antisemitas de altos cargos y los presuntos vínculos con Hamás.
Además, menciona un proyecto académico sufragado por Bruselas en el que participa la Universidad Islámica de Gaziantep, cuyos responsables defendieron públicamente a Hamás tras los atentados del 7 de octubre, lo que abre interrogantes sobre la supervisión de estas iniciativas.
Los defensores del sistema actual sostienen que no hay pruebas concluyentes de que el dinero europeo financie actividades ilegales y defienden el papel social de las organizaciones.
Sin embargo, el informe replica que el problema radica en la compatibilidad de estos grupos con los valores democráticos, y señala que la UE aplica controles más estrictos a la financiación empresarial que a la destinada a organizaciones de la sociedad civil con orientación política.
El documento concluye con una advertencia firme: no se trata de errores puntuales, sino de un patrón que amenaza la cohesión democrática europea.
Weimers remarca que retirar financiación y legitimidad a las entidades islamistas constituye una obligación moral y democrática, y advierte de que mirar hacia otro lado supondría «un acto de irresponsabilidad histórica«.
