Sociedad

Sostenido por un Titán

Spread the love

Viernes 28 de noviembre de 2025

Anoche, cuando me levanté para tomar un vaso de agua, mi rodilla cedió de repente. Caí pesadamente — sin aliento, con un dolor intenso e inesperado.

Antes incluso de que entendiera lo que estaba pasando, esa gran cabeza de amor apareció corriendo desde la sala — mi Titán. Sin pánico. Sin ladridos. Solo una concentración inmediata.

Se plantó justo a mi lado, de pie sobre el cojín del sofá como si vigilara toda la habitación, asegurándose de que nada pudiera acercarse a mí.

Su pecho hinchado, sus orejas erguidas, sus ojos fijos en mí con esa mezcla familiar de preocupación y confianza.

Cuando intenté moverme, inclinó su cuerpo sólido hacia mí — lentamente, con intención, con toda suavidad.

Se agachó lo justo para que pudiera apoyarme en él. Centímetro a centímetro, me ayudó a incorporarme. Ni una sola vez apartó la mirada.

Y en ese instante, con mi mano agarrada a su hombro, sintiendo los latidos de su corazón bajo mi palma, sentí algo profundo.

No solo alivio — sino gratitud. Lealtad. Un vínculo que no necesita palabras.

La gente ve a los Pitties y piensa «peligro» o «agresividad».

Pero mi Titán? Es el alma que corre hacia ti cuando caes.

La fuerza envuelta en dulzura. Un guardián de corazón tierno.

Mi mejor amigo. Mi refugio. Mi pilar sobre cuatro patas.

Aquella noche, no solo me levanté — Me recordaron que el verdadero amor no siempre habla.

A veces, simplemente se queda a tu lado… y te sostiene cuando más lo necesitas.

Deja una respuesta