Arte y cultura

Genio y figura

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Domingo 23 de noviembre de 2025

Primus inter pares, Dimas es el epítome de los ahijados de Mercurio, próceres que se dedican al noble arte de aligerar la bolsa al prójimo.

Es menester decir que hay quienes de siempre muestran una marcada propensión hacia su oficio. Tal es el caso del personaje de quien hablamos.

Desde su más tierna infancia, le robó el sueño a los adultos.

Adolescente escamoteaba suspiros entre las féminas, siendo un efebo de no malos bigotes.

Y ya de adulto, determinó abordar el sendero del delito, en compañía de los célebres bandidos de Samaria.

Con ellos se convirtió en honra y prez de la delincuencia de su tiempo, hasta que una émula de Eva, lo distrajo y le robó el corazón.

Machetazo a caballo de espadas. Entonces fue que le echaron el guante y lo condenaron a la ignominiosa muerte de Cruz.

Fue ahí, en el Calvario donde Dimas consiguió el Opus Magister, que probó el adagio que consigna: genio y figura, hasta la sepultura…

Ya que solo necesitó mirar a los ojos al Rabí de Galilea, para no resistirse a cometer su más grande fechoría: pues Dimas, ladrón al fin, sin reparar que se trataba de todo un Dios, en un instante, se robó el paraíso…

Jacobo Niebla

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