El niño que nunca nació


Domingo 23 de noviembre de 2025
Hay una escultura que detiene el alma, la del niño que nunca nació, extendiendo su mano para tocar a su madre.
No habla, pero lo dice todo.
Dice el “mamá” que nunca se escuchó.
Dice los abrazos que no llegaron.
Dice la historia que quedó a medias antes de empezar.
Esa estatua no juzga. Esa estatua llora con ella. Le recuerda que allí había un hijo que la amaba sin haberla visto, que confiaba en ella antes de nacer, que esperaba su voz, su calor, su valentía.
Y también susurra algo más profundo:
“No eras un problema. Eras mi mundo.”
Cada vida perdida deja un silencio que ninguna ideología puede llenar.
Por eso defendemos la vida, porque cada niño que no nace es un milagro que el mundo ya no pudo conocer.
