Nueve de cada diez mujeres inmigrantes viven de prestaciones sociales en Suecia


Miércoles 19 de noviembre de 2025
Un programa sueco impulsado en el municipio de Botkyrka, dentro del Gran Estocolmo, ha dejado un balance mucho más modesto del que anunciaron sus impulsores cuando arrancó.
Aunque la iniciativa había nacido con la ambición de abrir las puertas del mercado laboral a mujeres extranjeras mayores de 45 años que llevaban años encadenando desempleo y ayudas sociales, su impacto real terminó diluyéndose apenas unos meses después de concluir.
Al analizar las cuentas públicas, el retroceso se percibe con claridad. Durante los primeros compases del proyecto, las participantes dependían de un total de unas 580.000 coronas al mes en diferentes subsidios.
Cuando comenzaron a ocupar puestos subvencionados en guarderías, cocinas u otros servicios municipales, esa cantidad cayó a 176.000 coronas mensuales.
Sin embargo, tras cerrarse la iniciativa, los costes sociales volvieron a crecer hasta las 367.000 coronas, mostrando que buena parte de los avances terminaban siendo temporales.
La propia Magdalena Hesnel, responsable de la Unidad de Mercado Laboral del municipio, admite que la reintegración laboral de este perfil de mujeres es un desafío de largo recorrido.
Subraya que se necesita constancia, seguimiento y medios adicionales para que los avances no se evaporen una vez finalizados los contratos subvencionados.
Muchas de las participantes llevaban años dependiendo de programas públicos y les resultó complicado sostener un empleo estable más allá del acompañamiento inicial.
El proyecto, financiado con tres millones de coronas por el Comité de Mercado Laboral y de Educación de Adultos, combinaba clases de sueco, formación específica y empleos financiados en distintos departamentos municipales.
Los primeros resultados parecían avalar el planteamiento: de las 93 mujeres inscritas, 52 lograron acceder a un puesto de trabajo.
Pero la situación cambió rápidamente. Una vez terminado el plan, sólo 11 continuaban trabajando y alrededor de nueve de cada diez habían regresado a los subsidios o retomado estudios de idioma, según el medio local Mitt i Botkyrka.
Aun así, las autoridades municipales consideran que la experiencia no ha sido en vano.
Con apoyo del Fondo Social Europeo, Botkyrka ha decidido diseñar una nueva fase centrada en mejorar la salud, reforzar la orientación individual y aumentar el acompañamiento previo a la búsqueda activa de empleo.
Según Dag Ahlse, presidente del citado comité, el mensaje es claro: este grupo necesita más preparación antes de enfrentarse al mercado laboral y el municipio planea dedicar más recursos para que esa transición sea realmente duradera.
