Espectáculos

El inolvidable Monís

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Martes 18 de noviembre de 2025

En la historia de la música mexicana hay nombres que se vuelven eternos, pero también hay genios silenciosos, poetas que prefirieron quedarse detrás del escenario mientras sus palabras viajaban por todo el mundo.

Uno de ellos fue José Antonio Zorrilla Martínez, mejor conocido como Monís, el yucateco que le dio alma y poesía a canciones que hoy seguimos dedicando…

Nació un 22 de agosto de 1915 en Mérida, en plena tierra del henequén, y desde joven descubrió que su verdadera riqueza no estaba en lo material, sino en la sensibilidad que brotaba de sus manos.

A los 15 años ya escribía versos, y pronto el destino lo empujó a lo que sería su verdadero camino: la música.

Con apenas 20 años dejó su tierra y llegó a la Ciudad de México buscando un sueño. No traía dinero, pero traía palabras y una mente prodigiosa.

Esas palabras lo llevaron a la XEW, la cuna de las grandes estrellas. Ahí trabajó como escritor, productor y mente creativa, mientras en silencio escribía letras que, con el tiempo, se convertirían en parte del corazón romántico de México.

Zorrilla Martínez creó más de 150 canciones, y aunque muchos no reconocen su nombre, sí conocen sus obras. Entre ellas: Usted, Bonita, Castigo y Destino.

Canciones interpretadas por los grandes, canciones que marcaron historias de amor, despedidas, reconciliaciones y noches eternas.

“Monís”, como lo llamaban, jamás buscó el escándalo ni la fama. Prefería la autenticidad y sabiamente decía que la canción debía ser “elemental”, que la emoción verdadera no necesitaba adornos.

Y así lo hizo, sus letras eran sencillas, profundas y honestas, como los sentimientos que ponen de rodillas a cualquiera.

Pero su talento no se detuvo en la música. También fue poeta, escritor publicitario, locutor, productor de radio y colaborador en televisión.

Incluso formó parte del equipo de comunicación de los Juegos Olímpicos de 1968, demostrando que su mente creativa no conocía límites.

A pesar de todos sus logros, Zorrilla siempre llevó a Yucatán en el alma. Y cuando falleció el 26 de noviembre de 1982, víctima de un infarto, sus restos regresaron a casa: hoy descansa en el Monumento a los Creadores de la Canción Yucateca, junto a los grandes que hicieron de la península, una tierra de trovadores.

Quizá muchos no sepan quién fue José Antonio Zorrilla Martínez, pero cada vez que alguien canta: “Usted es la culpable…” o murmura “Bonita como aquellos juguetes…”, sin saberlo, le está dando vida otra vez al poeta que escribió desde el corazón, sin buscar gloria, solo verdad.

Al yucateco que, sin querer fama, terminó siendo eterno…

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