Sociedad

Un día Papá no estará

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Miércoles 29 de octubre de 2025

Los padres no tienen himnos…
pero levantan universos en silencio.

Quizás el tuyo nunca dijo un “te amo” en voz alta.
Pero lo decía sin palabras:

— Cuando dejaba su café a medias para salir a trabajar.
— Cuando se tragaba el cansancio para que a ti no te faltara nada.
— Cuando callaba sus dolores para no preocuparte.
— Cuando sus manos agrietadas hablaban de todo lo que dio, sin pedir nada.

Un padre es como ese árbol que nadie riega,
pero ahí está:

Dando sombra, sosteniendo el techo, aguantando tormentas sin romperse.

No fue perfecto.
A veces se equivocó.
Tal vez discutieron.
Tal vez te hirió sin querer.

Pero si miras con el corazón…
verás que su amor era torpe, sí, pero era amor.
Como esa cobija mal doblada que, aún así, abriga.

Si aún lo tienes contigo, abrázalo. Dile “gracias” aunque no lo pida. Hazlo sentir importante, aunque disimule.

Porque los papás no olvidan esas cosas.
Las guardan como tesoros que no saben mostrar,
pero que llevan escondidos en el alma.

Y si ya se fue:
búscalo en los detalles.
En tu forma de caminar.
En esa herramienta vieja que aún usas.
En el modo en que hoy tú cuidas a los tuyos.

Porque los papás no se van del todo. Se quedan en las pequeñas valentías que ahora tú repites
sin darte cuenta.

El amor de un padre es así:

Callado. Profundo. Invisible. Vital.
Como el viento, que no se ve, pero sin él, no se puede respirar.

(Y sí, si te hizo llorar… está bien.
Los padres también merecen nuestras lágrimas más limpias.)

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