Sociedad

Solo quería ser amado

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Jueves 23 de octubre de 2025

Buddha no ladró. No atacó. Solo se acercó con la esperanza de ser querido. Pero unos niños le arrojaron piedras. Sin razón. Sin piedad.

Se escondió detrás de unos contenedores de basura, herido y confundido.

Y allí lo encontraron los rescatistas de una agrupación de Los Ángeles, temblando. hambriento. Con miedo de volver a confiar.

Le ofrecieron una hamburguesa. Y aunque el temor lo retenía, el hambre y la ternura lo vencieron. Salió. Y se dejó ayudar.

Camino al refugio, Buddha apoyó su cabeza en el hombro del conductor. Como si dijera: “Gracias por no hacerme daño”.

Nunca se defendió. Nunca devolvió los golpe. Solo se escondió. Porque su instinto no era atacar. Era sobrevivir.

Hoy, Buddha vive en un hogar permanente. Recibe amor, caricias, respeto. Y demuestra cada día que los prejuicios no definen a un perro. Ni a nadie.

“El momento que Buddha ha estado esperando ha llegado: un hogar para siempre.”

Porque hay perros que solo quieren ser amados. Y cuando por fin lo son… descansan.

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