Espectáculos

El triste final de María Félix

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Jueves 23 de octubre de 2025

Por José De Cádiz Molina

«Se paga karma no solo por el mal que se hace sino por el bien que pudiéndose hacer no se hace». Samael Aun Weor.

María Felix nació un 8 de abril de 1914 y murió el 8 de abril del 2002.

Fueron desconcertantes las declaraciones de Luis Martínez de Anda, heredero universal de María Félix.

Afirma que gracias a la actriz se construyó El metro de la CDDM. Eso no es verdad. Pero si influyó para que su marido, Alex Berger, interviniera y Francia le prestara el dinero al gobierno de México.

María nunca fue generosa con nadie. Ni siquiera con sus hermanas que vivían en Guadalajara. Nunca mencionó a su padre, ni a su madre. Tenía doce hermanos.

Vivió enamorada de sí misma…

Narcisista y endiosada con su belleza. Su fortuna la adquirió explotando a sus maridos y amantes: productores de cine, actores, políticos, toreros.

Solía decir: «Yo soy demasiado cara». Se casó en 1935, en Guadalajara, con Enrique Álvarez. Como este le fue infiel, ella se vengó.

Había un doctor viviendo en el mismo edificio de departamentos. María contó: “Tenía su consultorio en el primer piso y era muy guapo. Me sonreía al encontrarnos. Un día decidí ir a una consulta. Por primera vez contemplé la arquitectura completa de un hombre».

Tuvo un hijo con Enrique Álvarez de quien se divorció. Obviamente le ganó la patria potestad del niño.

Don Bernardo Félix, su padre, se enojó tanto con María, que la desconoció como hija. Se fue a vivir a Álamos, Sonora, pero pronto se aburrió y se fue a la CDMX.

Su madre la acompañó viviendo en una pensión. Trabajó con un cirujano plástico que decía a las clientes: “miren la nariz de esta señorita yo se la arreglé».

Un día en la calle de Madero la vio Fernando Palacios, su descubridor. Le dijo: “¿No le gustaría hacer cine señorita?”. Ella contestó: “no estoy para bromas». Pero aceptó su tarjeta. Posteriormente el cirujano la convenció de llamarlo.

La vida disoluta de María…

Su primera película fue «El peñón de las ánimas» al lado de Jorge Negrete. Él ya era un gran ídolo y ella una principiante.

Era medio tartamuda y se equivocaba en sus diálogos. Jorge la sacudía diciéndole: ¡Señorita con quien se acostó Ud. para que le dieran el estelar!”.

Ella contestaba furiosa: “Ud. tiene más tiempo en este negocio y debe saber con quién hay que acostarse para ser estrella». La película pasó sin pena ni gloria.

Maridos y amantes.

Enrique Álvarez, Mario Talavera, Agustín Lara, Jorge Negrete, Alex Berger, Antuam Zapoff fueron sus parejas formales.

Tuvo amantes como Manuel Ávila Camacho, Miguel Alemán Valdez, Luis Miguel Dominguín, Cesáreo Gonzales, Fernando Palacios, Emilio Azcárraga, El tigre.

Los elegía muy bien por su apariencia y dinero. Coleccionaba joyas.

Siendo muy famosa, le robó a Enrique Álvarez a su hijo Quique que tenía 6 años. Solo para para recluirlo 12 años en un colegio militar en Canadá y posteriormente volverse homosexual.

El chico le hacía estorbo para su vida de oropel y extravagancias. Explotó al máximo su belleza y sex apel. Se vendió al mejor postor para triunfar en el cine.

Siendo una pésima actriz, que solo sabía interpretar papeles de marimacho, la contrataban por su rostro bien hecho.

Altanera con directores y productores. Codiciosa en grado extremo. Algunos compañeros de reparto la odiaban.

Ofelia Guílmain dijo: «María es un Monstruo por dentro». Columba Domínguez expresó: “Es grosera, prepotente, y altanera. No volveré a trabajar con ella”.

El heredero universal de María de los Ángeles Félix.

Fue Luis Martínez de Anda. Leí que fue amante de su hijo, Enrique Álvarez y de Ernesto Alonso, trabajó como asistente de la actriz 8 años.

No fue casual que llegara a la vida de María. Ernesto Alonso se lo recomendó sabiendo que a María le quedaba poco tiempo de vida.

Ella deseaba ser velada en su casa y no se lo permitieron. Tampoco que sus 2 casas se convirtieran en museos. Se lo impidieron.

Sus «amigos de toda la vida», Ernesto Alonso, y Estela Moctezuma, llegaron primero a verla muerta. Tiesa. Los muertos no hablan. Manejaron la situación a su antojo y la llevaron al palacio de Bellas artes.

Se robaron sus joyas y dinero que había en Polanco. Cuadros que valían una fortuna. Con un brazalete María hubiera podido construir un hospital.

Lo del agua al agua…

Su fortuna mal habida fue dilapidada a grosso modo. A Luis Martínez de Anda, tampoco le fue tan bien como millonario. Las casas de Polanco y Cuernavaca valían millones de dólares. Las malbarató y actualmente ya no existen.

¿Qué podía hacer un joven millonario a sus 28 años y en la flor de la vida? Él se justifica diciendo que el mejor legado de María son sus películas y entrevistas. ¡Qué bárbaro! Ni que hubiera sido Greta Garbo, que sí fue una extraordinaria actriz.

También pidió que por favor recordemos sus «frases». Que yo sepa María no era filósofa.

Su vejez la desmitificó…

Tampoco alcanzó la categoría de mito o leyenda. Un requisito para serlo, es morir joven y en plenitud de su carrera.

Mitos son realmente: Rodolfo Valentino, Pedro Infante, Marilyn Monroe, James Dean. El público los recuerda frescos, lozanos, en la cúspide de la fama.

María Félix murió siendo una anciana decrépita y horrible. Lucía sus múltiples cirugías con el pelo pintado. Jamás aceptó su edad. La vida le cobró demasiado caro sus excesos.

El cine ya no volvió a contratarla. Los cinéfilos exigen estética y juventud. Talento histriónico. Era muy bella, cierto, pero pasará a la historia del cine por su cara bonita nada más. Lo que tanto la envanecía se le terminó.

Murió completamente sola y olvidada. Con una enorme fortuna que no supo compartir con nadie. Jamás hablaba de Dios. Todo indica que era atea. Extremadamente soberbia para mostrar debilidades.

Nada tenemos que admirar de esta señora. Nunca ayudó a los niños con hambre de África. Ni a los países en guerra. No se preocupó por construir albergues ni asilos.

Es obvio que Martínez de Anda también derrochó su fortuna. No hizo nada bueno como heredero. “El dinero mal habido nunca da felicidad”, decía Buda.

Un dato curioso: Las personas que mueren el día que nacen ya no vuelven a reencarnar, dicen, los grandes maestros, que se van al infierno.

María Félix fue una actriz mediocre, que solo destacó por su belleza y por su audacia para meterse en la cama de los hombres a los que ella consideraba que podían representar impulso para su carrera, aunque los rumores señalan que tenía tendencias lésbicas y mantenía una relación oculta con su asistente, que murió en circunstancias extrañas.

María Félix era fea de sentimientos y de alma y solo durante su juventud fue bella.

Nunca será recordada por su capacidad histriónica sino por su eterno personaje de machorra, que no era sino una interpretación de si misma.

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