Espectáculos

Ofelia entendió a Frida

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Martes 21 de octubre de 2025

Durante una entrevista con Yordi Rosado, la actriz Ofelia Medina recordó uno de los episodios más dolorosos de su vida: el accidente con un anafre que la marcó física y emocionalmente para siempre.

“Yo vivía con Juan Ibáñez”, contó Medina sobre el momento en que ocurrió el accidente. “Él y yo estábamos en el Teatro Blanquita… me encargó que prendiera el anafre desde muy temprano para que ya al mediodía estuvieran las brasas”.

Sin embargo, la actriz dedujo que el fuego se había apagado. “Por tonta, deduje que no estaba encendido porque no le vi la flama. Corrí al baño, busqué el alcohol y bajé al jardín con el alcohol en la mano y, al verterlo, me incendié.”

El fuego le alcanzó el cabello y parte del rostro. Su hijo pequeño presenció la escena.

“Tuve la claridad de no voy a hacer un oso, no voy a hacer un pancho para que mi hijo no tenga esta memoria de su mamá corriendo incendiada”, relató.

“Corrí al pasto y rodé, rodé, rodé… y logré apagarme yo sola.”

“Gracias a que me puse un paliacate en el cuello, nada más se me hizo una ampolla en la cara, pero aquí se me veía el hueso”, recordó, mostrando las cicatrices que conserva. “Todavía se ven. Es un dolor brutal.”

Juan Ibáñez llamó al hospital y la doctora Esther Carrillo, especialista en quemaduras, acudió a atenderla de inmediato. “Pónganle agua, nada más echen agua y voy para allá”, le indicaron por teléfono.

La doctora le aplicó morfina y comenzó el tratamiento. “Me dijo: ‘Tú eres la que te vas a reconstruir, te voy a quitar toda la parte quemada porque si dejo quemado se arruga’. El cuerpo tiene memoria.”

Medina permaneció hospitalizada tres semanas en el Hospital Adolfo López Mateos, bajo tratamiento constante.

“La adrenalina es una sustancia, es lo que hace que salgas de esos problemas. En un segundo tuve un pensamiento completo: no voy a gritar, voy a correr allá”, explicó.

El dolor fue intenso, aunque la morfina lo mantenía bajo control. “Por eso entendí muy bien a Frida Kahlo, porque el dolor de una quemadura es brutal. Y entonces solo con morfina. Ella se inyectaba morfina cada 40 minutos. Yo supe lo que era eso»

El proceso de recuperación duró varios meses. “En cerrar en que se encarnara fueron como cuatro meses. La cara pronto, porque era solo ampolla… me reconstruyó, no perdí la vista, aunque sí se me habían quemado las retinas.”

Más tarde, el cirujano Ortiz Monasterio le explicó que podría realizar injertos, pero ella se negó.

Años más tarde, cuando interpretó a Frida Kahlo, encontró en ese dolor un puente emocional.

“Ya sabía cómo se siente”, dijo. “El dolor físico me ayudó a entender el sufrimiento de Frida, su fuerza, su energía.”

Ofelia Medina, con más de cinco décadas de trayectoria, resume aquella experiencia sin dramatismo: “Bendito sea, sí. Me incendié, sobreviví y seguí adelante.”

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