Religión

UN PERRO CON EL VIENTRE ABIERTO

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Lunes 20 de octubre de 2025

Se hallaba San Martín de Porres enfrascado en la tarea de deshilachar una sábana vieja cuando su compañero, fray Francisco Guerrero, entró en la humilde habitación.

​—¿Hay algún herido ? —preguntó el hermano lego, extrañado por la labor.

​Martín levantó la mirada, dibujando una alegre sonrisa:

​—En este momento no, fray Francisco, pero no tardará en llegar alguien que tendrá gran necesidad de estas hilachas.

​Fray Francisco no tuvo tiempo de perderse en conjeturas. Apenas unos minutos después, irrumpió en la estancia un gran perro, visiblemente malherido.

El animal tenía una terrible laceración en el vientre, de la que le colgaban los intestinos.

​El perro se acercó a Martín, le hizo fiestas con familiaridad, y pareció pedirle ayuda como un viejo amigo.

​—Ahora verá cómo estas hilachas son útiles para este pobre animalito, que también es criatura de Dios —dijo Martín.

Con delicadeza, colocó de nuevo en su sitio los órganos expuestos y procedió a coser la herida.

Acto seguido, preparó un lecho improvisado con una piel de carnero y una tela gruesa, y ordenó al herido que permaneciera inmóvil.

​El perro, dócil y obediente, se prestó a todo el tratamiento como si comprendiera.

Martín lo retuvo durante varios días, alimentándolo y curando su herida, hasta que el animal se recuperó completamente.

​Al verlo sano, Martín le dijo con afecto:

​—Ahora vete, y regresa a trabajar para tu patrón.

​Y el perro, con la misma obediencia con que había seguido las órdenes del médico durante la curación, obedeció a su bienhechor, que le daba el alta, y regresó al servicio de su dueño.

​— Florecillas de San Martín de Porres.

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