Uruguay legaliza la eutanasia


Viernes 17 de octubre de 2025
El miércoles 15 de octubre, el Senado de Uruguay aprobó el proyecto de ley de Muerte Digna, que abre la puerta a la eutanasia en el país.
Tras el voto favorable de 20 senadores (de los 31 presentes), el proyecto de ley, que ya había sido aprobado en agosto por la Cámara de Diputados de Uruguay , pasará al despacho del presidente Yamandú Orsi, integrante del Frente Amplio, la coalición política que impulsó la iniciativa legislativa.
Orsi puede convertir el proyecto en ley o vetarlo, total o parcialmente.
La medida aprobada por el Senado permitiría acceder a la eutanasia a cualquier persona mayor de 18 años en Uruguay que “padezca una o más patologías o condiciones de salud crónicas, incurables e irreversibles que alteren gravemente su calidad de vida, causándoles un sufrimiento insoportable”.
Con este resultado, Uruguay se convertiría en el primer país de Sudamérica en legalizar la eutanasia mediante un proceso legislativo.
Países como Colombia y Ecuador han abierto la puerta a esta práctica mediante mecanismos judiciales.
Obispos lamentan ley que promueve “cultura de la muerte”
En un comunicado difundido tras la votación del Senado, la Conferencia Episcopal Uruguaya dijo que “esta ley promueve la ‘cultura de la muerte’”.
“En un país con una alta tasa de suicidios, con serias dificultades para abordar el tema de la salud mental, esta ley atenta contra el valor y la dignidad de la vida humana y nos pone en un camino riesgoso de normalizar la búsqueda de la muerte como solución a situaciones de la vida que pueden abordarse de otras maneras”, señalaron los obispos uruguayos.
Reiterando un mensaje publicado en junio de este año, los obispos afirmaron que “cada vida humana se presenta ante nosotros como algo único, irrepetible e irreemplazable; su valor es independiente del estado de salud, la etnia, el sexo, la cultura, el nivel socioeconómico o cualquier otra circunstancia”.
“Morir con dignidad significa morir sin dolor ni otros síntomas mal controlados; morir en el tiempo natural, sin que la vida se acorte o prolongue innecesariamente; morir rodeado del amor de la familia y los amigos; morir con la oportunidad de haber sido adecuadamente informado, eligiendo, si es posible, el lugar (hospital o domicilio) y participando en todas las decisiones importantes que le afectan; morir con el apoyo espiritual que uno necesita”, enfatizaron.
Los prelados dijeron que “como Iglesia peregrina en Uruguay, queremos seguir trabajando para proteger la vida y su dignidad, como también lo reconoce nuestra Constitución y los diversos tratados internacionales que nuestro país ha suscrito”.
“Estamos convencidos de que compartir nuestros momentos de mayor debilidad humana puede convertirse en una gran oportunidad para descubrir juntos el sentido trascendente y profundo de nuestra vida”, señalaron los obispos.
