Religión

¿POR QUÉ DEBEMOS RECHAZAR A QUIEN LLAME A LA VIRGEN «MARÍA DE NAZARET»?

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Martes 14 de octubre de 2025

Tener que escribir un artículo sobre esto, indica hasta que punto gran parte de los que se dicen católicos, han perdido la comunión con Cristo.

No es necesario más que leer María de Nazaret para sentir un escalofrío enorme. En fin, es una pena.

Dicho esto, que es para reflexionar, vayamos al punto:

1. «Jesús de Nazaret» en las Escrituras: Un Título Descriptivo

Las Escrituras usan «Jesús de Nazaret» (o «Nazareno») como:

Una designación geográfica e histórica para identificar al Hombre-Dios concreto que vivió en un lugar y tiempo específicos (e.g., Mt 26:71, Hch 2:22).

– Un título que nunca niega Su divinidad. De hecho, a menudo se usa en contextos que afirman milagros y señales divinas: «Jesús de Nazaret… que fue un hombre acreditado por Dios ante vosores con milagros, prodigios y señales» (Hch 2,22). El contexto escriturístico siempre es ortodoxo.

2. «María de Nazaret» en la Tradición: Una Innovación Reductiva

La Tradición católica nunca ha usado «María de Nazaret» como título doctrinal o litúrgico. ¿Por qué?

– Porque el énfasis revelado no está en su pueblo natal, sino en su misión única en la historia de la salvación: Theotokos (Madre de Dios), Advocata, Mediatrix.

– El término «María de Nazaret» es una innovación modernista que surgió en el siglo XX, precisamente para:

· Rebajarla al nivel de cualquier «mujer creyente».

· Oscurecer sus dogmas (Maternidad Divina, Virginidad Perpetua, Inmaculada Concepción, Asunción).

· Crear una falsa simetría con «Jesús de Nazaret», sugiriendo que ambos son simplemente «figuras inspiradoras de un pueblo».

3. La Conclusión Irrefutable

Por lo tanto:

– Decir «Jesús de Nazaret» puede ser ortodoxo (en contexto escritural).

– Decir «María de Nazaret» nunca es ortodoxo, es algo modernista, porque no es un título tradicional y su único propósito actual es reducirle de Madre de Dios a «mujer del pueblo».

REGLA DE ORO PARA DEFENDERSE DE BELIAL Y SUS ACÓLITOS

«Si traditio non est, non est veritas»   
(«Si no es tradición, no es verdad”»).

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