Opinión

Focos rojos, no los minimicemos

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Sábado 11 de octubre de 2025

El jueves 9 de los corrientes, a las 23: 28 horas se registró un sismo que afectó diversas localidades del sur del estado.

El movimiento telúrico no fue muy leve que se diga, alcanzó los 3.8 grados en la escala de Richter.

Todo hace suponer que por fortuna, el temblor fue sin consecuencias, dado que no se reportaron daños materiales ni pérdidas humanas.

Todo quedó en el susto para quienes pudieron percibirlo, dado que por la hora, once y media de la noche, muchos ya se habían dormido o se preparaban para hacerlo y salvo la vibración en puertas y ventanas, no hubo otra manera de percatarse.

Hasta ahí todo bien. Sin consecuencias (aparentes). El titular de Protección Civil estatal Hernán Hernández Rodríguez minimizó el hecho, señalando que nuestra entidad es un área de baja actividad sísmica y consideró el suceso, un hecho aislado y sin consecuencias.

Nuestra población y los medios de comunicación locales, dada su supina ignorancia en la materia, apenas repararon en el suceso. Todos tenían cosas más importantes para atender.

Pero la actitud de Hernández Rodríguez, de nuestra prensa y de nuestros paisanos, consideramos es muy grave. Creemos que constituye un tremendo error.

Procedemos a explicar nuestras razones:

1.- Cuando anteriormente se habían registrado temblores de tierra en nuestro estado, había sido como consecuencia de terremotos de cierta magnitud acaecidos en otros lugares, fundamentalmente en Chiapas y Guatemala, nación vecina donde suceden terremotos de considerable intensidad.

2.- Es un factor sumamente preocupante que el sismo haya tenido como epicentro nuestra entidad, (sucedió a trece kilómetros al noreste de Ticul) y a una profundidad de tan solo cinco kilómetros. No olvidemos que la profundidad de un terremoto indica su nivel de peligro, porque las ondas sísmicas tienen menos distancia para atenuarse antes de llegar a la superficie, situación que puede volverlos notoriamente destructivos.

3.- Otro factor que debiera provocar preocupaciones, es la naturaleza de nuestro suelo, que se caracteriza principalmente por ser de origen cárstico, compuesto en gran parte por roca calcárea que da lugar a los Leptosoles, suelos pedregosos, delgados y con la roca cerca de la superficie

Además de los Leptosoles, también se encuentran otros tipos como Vertisoles (en el sur) y Luvisoles en las planicies, pero la roca madre kárstica es el factor dominante que influye en sus características. 

Nuestra base geológica es la roca calcárea. La roca puede ser continua en o muy cerca de la superficie, lo que se conoce como suelo pedregoso, esta característica es ventajosa para la cimentación de construcciones, ya que provee una base sólida. 

Sabemos que en el sur del estado predominan los vertisoles. Los vertisoles son un tipo de suelo arcilloso caracterizado por su capacidad de contraerse y expandirse, formando grietas profundas y anchas cuando se secan. 

Estos suelos son ricos en arcillas expansivas como la esméctita, lo que les da un color oscuro y los vuelve duros y duros en seco, pero muy plásticos cuando están húmedos.

Empero, merced al tipo de suelo de nuestra entidad, los temblores y movimientos telúricos son poco habituales, razón de más para conjeturar que es lo que pudo haber provocado un temblor de una intensidad considerable (casi cuatro grados) a tan poca profundidad.

4.- Es obligado admitir que el director de PROCIVY carece de los conocimientos profesionales y la experiencia en materia de sismología, como es normal que ocurra con todos los yucatecos, dada la naturaleza que prevalece en nuestro ámbito.

5.- Es por esta razón que consideramos que el Gobernador del estado, no debe cometer el error de desestimar lo sucedido, dado nuestro nulo conocimiento en materia de fenómenos sísmicos y la ausencia de protocolos de emergencia para estos casos.

Un terremoto de gran magnitud sería devastador para Yucatán, merced a que nuestras construcciones no se realizan tomando en cuenta el factor de sismicidad y habida cuenta de ser Yucatán un estado subsidiado, un evento de esta índole, sería fatal.

Consideramos que lo mejor es recurrir a instancias federales e instituciones familiarizadas con el tema, para mandar personal al lugar de los hechos a investigar que pudo haber provocado el suceso.

No echemos esta advertencia en saco roto, porque siempre es mejor prevenir que lamentar.

Y para quienes pudieran pensar que somos unos alarmistas que nos preocupamos en vano, nos permitimos remitirlos a las psicografías de Benjamín Solari Parravicini que muestran claramente una América donde nuestra península brilla por su ausencia, así como a los pronósticos de geólogos y expertos sismólogos que han aventurado que eventualmente nuestra península pudiera concluir sepultada en las aguas, tal cual un día emergió. Vivimos hechos atípicos, no lo perdamos de vista.

Se los dejamos de tarea. No digan luego que nadie les advirtió.

Seguimos pendientes…

Dios, Patria y Libertad

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