El cabo Wojtek


Viernes 10 de octubre de 2025
Durante la Segunda Guerra Mundial, la historia de Wojtek se convirtió en una de las más insólitas y entrañables del frente.
En 1942, un grupo de soldados del 2.º Cuerpo del Ejército Polaco, desplazado en Oriente Medio, encontró a un pequeño oso pardo sirio huérfano.
Decidieron adoptarlo y lo bautizaron como Wojtek, que en polaco significa “guerrero sonriente”.
Con el tiempo, Wojtek creció entre ellos: bebía cerveza, fumaba (aunque no encendía los cigarrillos), dormía junto a los soldados y aprendió a saludar levantando la pata.
Pero su fama no se debió solo a su ternura: durante la Batalla de Montecassino, en Italia, Wojtek ayudó a transportar cajas de munición de artillería, imitando los movimientos de sus compañeros humanos.
El gesto conmovió tanto a sus camaradas que fue oficialmente enlistado en el ejército, con número de soldado y el rango de cabo.
Su imagen fue adoptada como emblema de la 22.ª Compañía de Suministros de Artillería, donde aparecía un oso cargando un proyectil.
Tras la guerra, Wojtek viajó con los soldados a Escocia y fue acogido en el Zoológico de Edimburgo, donde vivió hasta 1963.
Muchos de sus antiguos compañeros iban a visitarlo, lanzándole cigarrillos y botellas vacías, que el oso reconocía con alegría.
Wojtek nunca fue una bestia de guerra. Fue un símbolo de amistad, lealtad y humanidad, en medio del caos.
Su historia recuerda que incluso en los tiempos más oscuros, la bondad puede tener forma de oso.
