El gigante de corazón tierno


Domingo 5 de octubre de 2025
Antes de Hollywood, Michael Clarke Duncan trabajaba como guardia de seguridad en clubes nocturnos.
Era un joven enorme, de voz profunda y sonrisa tímida, que se ganaba la vida como portero en clubes nocturnos.
Su madre le repetía que su tamaño podía impresionar, pero que lo que realmente lo hacía especial era su bondad.
Con el tiempo consiguió papeles pequeños en televisión, hasta que apareció una oportunidad inesperada: Armageddon (1998), Allí interpretó a Bear, uno de los perforadores espaciales reclutados para salvar la Tierra.
El set lo puso frente a estrellas como Bruce Willis y Ben Affleck, y aunque era un papel secundario, su carisma llamó la atención.
Fue Willis quien habló de él al director Frank Darabont, que buscaba al actor adecuado para Milagros inesperados.
Duncan encajaba de manera perfecta en John Coffey, el gigante con un corazón inmenso.
Su actuación conmovió al público y lo llevó a recibir una nominación al Óscar como mejor actor de reparto.
En el rodaje, compartió escenas memorables con Tom Hanks, quien años después recordaría lo difícil que era no emocionarse junto a él.
Decía que Duncan no actuaba con técnica fría: transmitía desde la piel, desde lo vivido.
Tras ese papel llegaron películas como The Whole Nine Yards y El planeta de los simios.
Lamentablemente su trayectoria terminó en 2012 de manera temprana, cuando partió a los 54 años.
Lo cierto es que, aunque su tiempo en el cine fue breve, dejó una marca que pocos alcanzan.
