Oppenheimer y la audacia


Viernes 19 de septiembre de 2025
Nunca había pisado un aula de física. A los 19 años, Robert Oppenheimer ya estaba obsesionado con comprender los secretos más profundos del universo. Y, sin miedo al ridículo, pidió entrar directamente en los cursos más avanzados de Harvard.
Para convencer a los profesores, adjuntó a su solicitud una lista de quince libros de física cuántica y termodinámica que, aseguraba, había leído por su cuenta. Libros que muchos estudiantes de posgrado apenas lograban comprender.
¿La respuesta del departamento? Lo aceptaron. No porque creyeran que había dominado todos los conceptos, sino porque reconocieron en él algo raro: audacia, curiosidad y el tipo de mente que no teme lo imposible.
Ese rasgo lo acompañaría siempre. Primero como estudiante que devoraba conocimiento con una voracidad insaciable y más tarde como el físico que, al frente del Proyecto Manhattan, cambió para siempre la historia de la humanidad.
