Los verdaderos héroes: el Batallón de San Patricio


Miércoles 17 de septiembre de 2025
Una placa de mármol, en su parte superior tiene un escudo que dibuja una cruz céltica de Irlanda, sobre la que se apoya solícitamente un Águila Mexicana; sus alas envuelven los brazos de la cruz y su cabeza alerta sobre algún peligro.
Debajo tiene una leyenda que reza: “En memoria de los soldados irlandeses del Heróico Batallón de San Patricio, mártires que dieron su vida por la causa de Mexico”.
El 12 de Septiembre, es la conmemoración de la gesta heroica del Batallón de San Patricio.
Durante la invasión norteamericana a México, ocurrida entre 1846 y 1848, una compañía de soldados voluntarios irlandeses, conocidos como “los San Patricios”, se distinguió por su valor en el campo de batalla.
Poco se conoce en los Estados Unidos sobre el grupo de soldados irlandeses que lucharon por México durante esta guerra.
Figuras oscuras y nebulosas, una nota al pie de página apenas legible en la historia estadounidense, son aclamados como héroes en México.
Eran conocidos como el Batallón de San Patricio y llevaban en batalla una estandarte verde con el águila mexicana en un lado y la imagen de San Patricio y el lema “Erin Go Bragh” en el otro. Su líder era el mítico John Riley.
Llegados a México como parte del ejército invasor, pasaron a las filas mexicanas por simpatía de ideales y religión.
Formarían dos batallones en su mayoría irlandeses con miembros de nacionalidad diversa: alemanes, polacos, algunos ingleses e inclusive un pequeño número de norteamericanos que vivían ya en México.
El Batallón de San Patricio funcionó como unidad de artillería y aunque su jefe era John Riley, tendrían al menos tres comandantes mexicanos en sus unidades: El mayor Jose Maria Calderón, el teniente Rosendo Moreno y el teniente Francisco Shaffino.
Durante esa guerra, unos 9,000 soldados estadounidenses desertaron. Estaban en contra de pelear contra sus pares católicos y aún no habían entablado una alianza firme con los Estados Unidos.
Ellos participaron hombro con hombro junto a los mexicanos en la defensa del territorio.
Tras hacer gala de incomparable bravura, fueron derrotados en Churubusco por avasalladora superioridad numérica del enemigo y la falta de municiones.
Muchas de las pérdidas fueron atribuídas por los norteamericanos a la habilidad y desesperación con que los cañones mexicanos fueron operados por el Batallón de San Patricio.
Para la mayoría de ellos, el final sería sangriento y cruel. Los afortunados murieron en las batallas. Otros fueron capturados por las fuerzas norteamericanas, brutalmente castigados con latigazos y marcados con hierro candente.
Cuarenta y ocho de ellos fueron ejecutados en lo que ha sido descrito como “el más grande caso de ahorcamiento en el continente americano”.
Ellos son conocidos en México como los “martires católicos irlandeses”.
En Estados Unidos, si alguna vez se les menciona, son llamados cobardes y traidores.
Rindamos homenaje en estas fiestas patrias a los verdaderos héroes de nuestra Nación, que regaron con su sangre generosa nuestra tierra, peleando por la libertad.
Aunque les moleste a los ateos y masones, México es católico de origen, desde su nacimiento como país y su fe ha escrito las páginas más brillantes de su historia.
¡HONOR Y GLORIA ETERNOS AL BATALLÓN DE SAN PATRICIO!
