Una voz encantadora


Miércoles 20 de agosto de 2025
Enrico Caruso se había comprado una casa cerca de Nápoles y se instaló en ella cuando todavía la estaban arreglando.
Tenía el estudio en el segundo piso, y allí entrenaba la voz y preparaba sus futuras actuaciones.
Las obras de albañilería nunca se terminaban.
Caruso llamó al capataz y se quejó de la lentitud de las obras.
-Usted tiene la culpa.
-¿Yo?
-Canta a las horas de trabajo y mis obreros, en vez de trabajar, lo escuchan.
A Caruso no le quedó más remedio que ir a cantar a otro sitio para que terminaran los arreglos.
