Religión

EL NIÑO DE CUATRO AÑOS QUE CONFIRMÓ AL PAPA PIO XII EL DOGMA DE LA ASUNCIÓN DE MARÍA

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Lunes 18 de agosto de 2025

Esta es la historia resumida, no muy conocida en el mundo de lengua española, de Gilles Bouhours, el niño que le llevó al Papa un mensaje confirmatorio de la Asunción de la Virgen.

Gilles nació en Francia el 27 de noviembre de 1944, día ese de la Medalla Milagrosa.

Después de tres noches de agravamiento del niño, y vencidos por el sueño, los padres despertaron y vieron que Gilles respiraba normalmente, no tenía fiebre, Gilles estaba destinado a una misión muy especial.

Sus biógrafos relatan que el 30 de septiembre de 1947, Gilles presenció la primera aparición de Nuestra Señora.

«La Santísima Virgen tenía un vestido blanco, la cabeza cubierta con un velo amarillo», describió el niño.

Una nueva visión, el 15 de agosto de 1948, fue relatada detalladamente por Gilles: «Veo como un gran botón (la tierra) y por encima, una gran bestia, como un lagarto con cola grande y piernas grandes. No muy lejos, veo como un caballero con plumas en la espalda».

Gilles había visto a San Miguel Arcángel y al demonio. Pero también, en esta ocasión a la Virgen, «vestida de azul pero sin velo».

Las apariciones de la Virgen se sucederían en la corta vida de Gilles, motivándolo a la oración y a la devoción al Arcángel Miguel, Príncipe de la Milicia Celestial.

El secreto que debía ser dicho al Papa

El 13 de diciembre Gilles le dijo a su padre que la Virgen Bendita le había confiado un secreto que solo debía ser revelado al Papa, en esa época, Pío XII.

Pensemos en un chico de solo cuatro años de edad que le dice a su padre que debían atravesar los Alpes e ir hasta la Ciudad Eterna, por lo que no encontraremos extraña la incredulidad del papá.

El padre le dijo al niño que le trasmitiera a Nuestra Señora que él no tenía dinero para emprender el camino, pero recibió como respuesta algo sorprendente, cuando el niño le dijo:

«La Santísima Virgen María me ha dicho que sí tienes dinero para el viaje y no te preocupes por lo demás, todo se solucionará».

Partieron pues para Roma, aunque las vías de Dios con mucha frecuencia no son rectilíneas.

Se hospedaron en un Colegio Mayor donde no les cobraron.

Obtuvieron audiencia para el día 12 de diciembre de 1949, pero cuando el niño percibió que la audiencia no era privada, sino que habían más personas, se negó a trasmitir el secreto.

Contrariado, el padre regresó con Gilles a Francia, pero finalmente regresaron el 1 de mayo de 1950 junto a Pío XII, y en la audiencia el niño pidió quedarse a solas con él, que es cuando le comunicó el mensaje:

La Santísima Virgen María no está muerta, ella ascendió al cielo con su cuerpo y alma».

La emoción del Papa fue visible. El Pontífice había pedido una señal del cielo pidiendo la confirmación de la veracidad del dogma que quería proclamar.

Pocos meses después, en la constitución apostólica Munificentissimus Deus, Pío XII proclamaba que la Santísima Virgen había ascendido en alma, pero también en cuerpo, al reino celestial.

Cerca de 10 años después, y después de llevar una virtuosa vida, Gilles Bouhours fallecía tras un deterioro no explicable, pero real.

Recibió la unción de los enfermos, la confesión y la comunión.

En su tumba, de la aldea Selhan, en el Alto Garona – Montréjeau, se pueden leer algunas de sus palabras:

Amad a Dios y a la Santísima Virgen. Ofrecedles todos vuestros sufrimientos. Y así recobraréis la paz del alma.

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