Julio Zamora, de los grandes ídolos celestes


Viernes 25 de julio de 2025
Julio Alberto Zamora Ureña, «El Negro», nació el 11 de marzo de 1966 en Rosario, Argentina.
Veloz y hábil como pocos, supo brillar en la cancha con una carrera que lo llevó de los campos sudamericanos a las ligas europeas y mexicanas, pero también a enfrentar la adversidad más dura fuera de ellas.
Formado en las fuerzas básicas de Newell’s Old Boys, debutó en Primera División en 1985.
Su talento no tardó en llamar la atención: su gambeta explosiva y su capacidad para jugar.
En 1987, emigró a España tras ser fichado por el Atlético de Madrid, por recomendación de César Luis Menotti.
Sin embargo, jamás disputó un partido oficial con los colchoneros, debido a la saturación de extranjeros en el plantel.
En lugar de vestir de rojiblanco, Zamora fue cedido al modesto Sabadell, donde jugó 16 partidos y marcó 2 goles en la temporada 1987–88.

Tras su paso por tierras catalanas regresó a Newell’s en 1990, club con el que alcanzó la cúspide nacional: fue campeón del torneo 1990‑91 y del Clausura 1992, siendo parte de una generación dorada liderada por Marcelo Bielsa.
Entre sus dos ciclos con Newell’s, Zamora también vistió la camiseta de River Plate en la temporada 1989‑90, donde sumó un nuevo título de liga.
Sin embargo, su etapa más destacada fuera de Argentina llegó a mediados de los noventas, cuando fichó por Cruz Azul de México 1993–1996.
Allí se convirtió en ídolo de la afición celeste. Formó una temida dupla ofensiva con Carlos Hermosillo, y en su paso por el club disputó 88 partidos y anotó 32 goles.
Fue campeón de la Copa México y la Concacaf Champions’ Cup en 1996, además del subcampeonato de la temporada 1994-95; devolviendo al club la ilusión de títulos internacionales.
En paralelo a su éxito en clubes, Zamora fue convocado a la selección argentina entre 1992 y 1993, periodo en el que disputó 3 partidos oficiales.
Formó parte del plantel que conquistó la Copa América 1993 en Ecuador, el último título de la albiceleste en ese torneo hasta la consagración de Lionel Messi en 2021.

Tras pasos breves por Jorge Wilstermann de Bolivia y Platense en Argentina, Zamora se retiró del fútbol profesional en el año 2000.
Inició entonces una carrera como entrenador, dirigiendo a clubes como Tiro Federal, Melgar (Perú), Aurora y Real Potosí en Bolivia, donde incluso fue campeón del torneo Clausura 2016 con Wilstermann.
Pero el 5 de noviembre de 2017, mientras dirigía en Bolivia, sufrió dos infartos cerebrales que afectaron severamente su salud, incluyendo su visión.
Su recuperación se volvió un calvario: sin seguro médico, sin apoyo del club que lo contrató y con una deuda médica abrumadora, su familia tuvo que vender sus bienes y apelar a la solidaridad.
A pesar del abandono institucional, Newell’s Old Boys y especialmente Cruz Azul respondieron con apoyo económico y moral.
Un aficionado mexicano se convirtió en su principal sostén, ayudando a trasladarlo con su familia a Querétaro, donde vive actualmente.
Con dificultades aún presentes, Julio Zamora sueña con volver al fútbol.
Su historia, marcada por la gloria, la adversidad y la dignidad, es reflejo de las muchas caras del fútbol: no solo las de los aplausos, sino también las del olvido y la lucha por seguir de pie.
Referente del Cruz Azul, formó una dupla letal de delanteros junto con Carlos Hermosillo, dejando una huella perdurable en la afición de la Máquina Celeste.
